Detectaron tomas clandestinas de combustible en la CDMX, al tiempo que en Tabasco detienen dos barcos cargados con gasolina robada, mientras que en Guanajuato bloquean carreteras e incendian vehículos como represalia por el aseguramiento de un vehículo “huachicolero” con doble tanque lleno de hidrocarburo sin justificar procedencia legal.
Son evidentes las señales de acabar con la robadera que ha ocasionado la insolvencia de Pemex, que según la calificadora Fitch data desde el año 2009, y por ello hoy redujo la nota crediticia de la precitada empresa tanto en moneda local como extranjera a largo plazo, noticia que alborozó a los detractores de AMLO, pero que por otra parte robustece el Operativo Huachicol cuyo objetivo es sanear las finanzas de Pemex.
Lo anterior me hace suponer que esa mala calificación de Fitch se va a convertir en un arma política muy destructiva, ya que según ellos la insolvencia de Pemex deviene desde el año 2009, o sea, un trabajito cuya autoría es de panistas y priístas y que por esa cosas y otras más que irán apareciendo, hoy están boxísticamente hablando: en la lona.
En síntesis, mientras que los expertos o científicos ya mero celebran el derrumbamiento en el corto o el mediano plazo de la política social porque no habrá recursos, el ciudadano, en su mayoría, se arma de paciencia y le da su respaldo al presidente López Obrador, a ellos sí les convence las disposiciones que viene llevando a cabo.
Que tengan un buen rompesemana todos.


