México, D.F.-
La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), expuso que está en “franca oposición” a las iniciativas planteadas en México a favor de la legalización de la marihuana y, de prosperar la propuesta, el país incumpliría con los tratados internacionales en la materia.
El médico mexicano Alejandro Mohar —uno de los 13 integrantes de la JIFE—, al presentar el informe anual del organismo, fijó así la posición respecto a las propuestas como la presentada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), para legalizar el consumo de esta droga.
De hecho, en el reporte 2013 se indica: “La JIFE sigue preocupada por algunas iniciativas que tienen por objeto la legalización del uso del cannabis alejado de fines médicos y científicos”. Por ello, recomendó que cuando los gobiernos piensen adoptar futuras políticas en ese ámbito “deberían anteponer a cualquier otra consideración la salud y el bienestar de la población a largo plazo”, en consonancia con la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, y otros dos tratados más en la materia.
El documento señala que el organismo “lamenta las medidas adoptadas en los estados de Colorado y Washington, en Estados Unidos, con respecto a la legalización del uso recreativo del cannabis”, que contravienen los tratados de drogas que limitan el uso de la mariguana a fines médicos y científicos.
En el mismo sentido, exhortó a Uruguay “a respetar los tratados”, al aprobarse en ese país una ley que permitiría al Estado a asumir el control y la regulación de importación, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización y distribución de la marihuana.
Al cuestionarle a Mohar sobre las propuestas presentadas en México en torno a la conveniencia de legalizar la mariguana —apoyadas en algunos casos por ex secretarios de Estado—, indicó que la posición de la JIFE “es exactamente igual” frente a lo que sucedió en los estados de la Unión Americana y Uruguay.
– Los costos de la adicción
En su informe, la JIFE propone a los 183 países adherentes de la Convención que impulsen programas eficaces de atención para aliviar los costos económicos y sociales del uso indebido de drogas, ya que “por cada dólar que se gasta, un buen programa de prevención puede ahorrar a los gobiernos hasta 10 dólares en futuros gastos.
Por ejemplo, en Estados Unidos cada dólar que se invierte en tratamiento reduce la delincuencia y gastos de atención en materia de salud “que se cuantifican entre cuatro y 12 dólares”.
Sin embargo, en la actualidad sólo uno de cada seis de los aproximadamente 4.5 millones de “consumidores problemáticos” de drogas de todo el mundo, recibe el tratamiento que necesita, lo que supone un costo global anual de unos 35 millones de dólares, sólo en Estados Unidos, pero la proporción varía de acuerdo con las regiones del mundo.
Sólo en América del Norte —incluyendo México— hubo 48 mil fallecimientos relacionados con su consumo de drogas, en 2011.


