‘¿En 10 mil pesos valoras la vida de tu familiar?’

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Cd. de México.-
EL UNIVERSAL posee copia de una audio donde se revela el “modus operandi” de extorsionadores telefónicos, que buscan engañar a diversas personas a través de supuestos secuestros de familiares de los cuales no revelan el nombre, sino simplemente el presunto parentesco para que el extorsionado caiga.

La llamada ocurrió la semana pasada, cuando a una persona que llamaremos Juan “N”, le sonó su teléfono y el identificador revelaba que el número 558328-0641 estaba llamando.

Al contestar, una voz masculina, apresurada y exigente le describía a Juan que tenían a un familiar secuestrado y que él mismo les había dicho que lo buscaran para que les ayudara.

Por más que Juan exigió a los presuntos secuestradores el nombre de su familiar o hablar con él, se lo negaron e incluso le dijeron: “yo no soy ni brujo ni mago para estarte marcando, ¿te interesa o no te interesa?”

Juan reveló que supuestamente solo tenía 10 mil pesos a la mano para entregarlos como rescate de su familiar a lo que el delincuente le cuestionó: “¡No mames, no digas pendejadas! ¿A poco valoras la vida de tu familiar en 10 mil pesos?”.

Después de negociar por varios minutos, Juan y sus acompañantes, quienes estaban grabando la extorsión, les ganó la risa y Juan le dijo al extorsionador que mejor le depositaba 100 pesos para que siguiera haciendo llamadas a ver quién caía, esto molestó al extorsionador quien lo llamó, “pinche tlacuache” y después de otras groserías colgó el teléfono.

Llamada íntegra:

– ¿Cómo que a quién cabrón?

– Pues sí a mi familiar, pero ¿quién es el familiar?

– Él es el que te está haciendo el llamado, ¿te interesa o no negociar por su vida?

– ¡Pues pásamelo por favor!

– Aquí lo tenemos al cabrón.

– ¿Pero quién es? ¡Que te dé su nombre!

– ¿Con cuánto dinero cuentas a la mano, no me hagas preguntas pendejadas, con cuánto dinero cuentas a la mano para poderlo liberar?

– ¿Pero qué familiar es y qué tengo qué hacer y a dónde tengo que ir?

– Es tu familiar compadre, yo no soy ni brujo ni mago para estarte marcando, ¿te interesa o no te interesa?

– ¿Con cuánto dinero cuentas para entregártelo?

– Este… no sé, ¡10 mil pesos!

– ¡No mames, no digas pendejadas! ¿A poco valoras la vida de tu familiar en 10 mil pesos?

– Es lo que tengo, no tengo más.

– ¡No digas pendejadas y ¿con quién podemos ir a conseguir dinero?

– Pues tendría que conseguir con mi familia, pero ¿y cómo te lo doy?

– Aquí el paso número 1, es ¿a dónde vamos a ir a conseguir el recurso?

– ¡Pues con mi familia!

– ¿Y qué les vas a decir a tu familia? les vas a decir del problema que estás pasando ¿o qué?

– No, no, no, para qué.

– Aquí no quiero que me los alarmes, aquí quiero que te mantengas tranquilo y hermético, que no le avises ni a segundas ni terceras personas porque si esto se sale de control no vas a volver a ver a tu familiar con vida compadre.

– ¿Pero qué familiar?, insistió Juan.

– Por eso cabrón, hasta ahora no me has entregado nada como para estar exigiendo.

– No pues tú tampoco a mí, cómo voy a saber que es cierto.

– ¡Aquí lo tengo cabrón! él te está escuchando por una segunda frecuencia y dice que tú eres su primo.

– ¿Pero cómo se llama? ¿Arturo?

– Ohhhh que la chingada, le vas a ayudar o le cuelgo a la verga.

El extorsionador le preguntó en qué se iban a dirigir a ver a sus familiares y pedirles más recursos, lo cuestionó si tenía coche, o en qué se trasladarían y ofreció que les podía pedir que le depositaran el dinero en su cuenta personal.

– A ver cabrón, ¿tienes los 10 mil pesos a la mano? no quiero que me hagas pendejadas, ¿de qué denominación es el dinero que tienes ahí?
– ¡De a 20 pesos! jajajajaja, le ganó la risa.

– Y le dijo: “si quieres te los echo de saldo amigo, para que sigas marcándole a más a ver si alguien cae.

– O sea que piensas que estamos jugando pinche tlacuache.

– Jajajaja, ¡pues claro! ¿Te echo unos 100 pesos de saldo?

– ¡Hijo de toda tu puta madre, te escucho mierda!”

– ¡Te voy a echar 100 pesos de saldo!

Y ante esto el extorsionador colgó.

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