¡Confía en tus hijos!

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Las últimas semanas en la guardería habían sido difíciles, de muchos reportes y observaciones, así que el ingreso a preescolar me inquietaba un poco.

Como buena mami preocupona que soy, muchas cosas me inquietaban, el cambio de rutina y actividades, los nuevos maestros y el que los cuates compartieran salón, aunque así lo hubieran hecho en la estancia.

El niño siempre ha sido muy inquieto, ¿han leído eso de que tener un hijo de tres años es como una licuadora encendida sin tapa?, bueno, el tiene casi cuatro, pero lo describe a la perfección.

Ella es más observadora, pero muy directa, incisiva, independiente y no tiene reparo en expresar cuando algo le desagrada, ya sea de forma verbal o física.

Antes de dejar la estancia una educadora me dijo que la niña “no toleraba a nadie cerca que no fuera su hermano”, lejos de preocuparme, su comentario me sonó exagerado, pero no le di mucha importancia.

El ingreso al kinder transcurrió sin contratiempos, la maestra dijo que se portaron “excelentemente bien”, pero los llantos aparecieron el segundo, tercero y cuarto día.

Uno de esos, la maestra me recibió con un “señora ¿me espera unos minutos por favor?, quiero hablar con usted”, asentí, pero ya ideaba en mi mente mil posibles situaciones.

Se trató sobre que un niño accidentalmente golpeó a mi hijo en la cara y le salió sangre de la nariz y aunque no había pasado a mayores, la maestra quería informe sobre la situación.

Como buena madre metiche que soy, aproveché para preguntar sobre el comportamiento de él y su hermana, y la docente dijo que se portaban bien, que aunque en ocasiones se inquietaban un poco atendían las reglas e indicaciones.

También que, aunque los primeros días se sentaban y jugaban juntos, después cada uno se había relacionado con otros niños.

Entonces entendí que muchas veces nos preocupamos anticipada e innecesariamente, sin razón, vivimos una tormenta en un vaso de agua y esperamos una catástrofe mundial.

La clave está en confiar en nuestros hijos, en entender que no importa que tan pequeños sean, ellos sabrán acoplarse y manejar las situaciones y retos que se les presente, son chiquitos, no tontos, dijeran por ahí.

Así que papás y mamás: no subestimen ni desconfíen de sus hijos ¡ellos pueden lograrlo todo!

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