Fobias en la medicina

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Las historias de espanto no son objeto de exclusividad acerca de lo desconocido o sobrenatural. El simple hecho de ir al dentista o recibir una inyección o una vacuna puede ser ya un motivo de terror.

Reynosa, Tam.-

Sí, por increíble que parezca existen personas que tienen un miedo descontrolado, anormal y persistente a los médicos. Les da ¡pánico! y eso se llama latrofobia.

Debido a esta patología hay quienes padecen problemas de salud que no son detectados a tiempo y que pueden recortar las expectativas de vida.

De acuerdo con psicólogos tal comportamiento es muy común observarlo durante las etapas de la infancia y la adolescencia. Incluso en la edad adulta sentir algún ligero pavor es hasta cierta forma normal; sin embargo, inevitablemente hay personas que no logran superar sus miedos y lo manifiestan.

Hay quienes no pueden soportar tener de cerca ya sea agujas, bisturíes, taladros dentales y hasta médicos con bata.

En algunos de los casos estas fobias están relacionadas con malas experiencias del pasado, con los dichos de los padres a los niños de llevarlos al doctor si se portan mal y en otras no tienen un origen aparente.

El problema es cuando esta inquietud pasa a convertirse en un impedimento que puede poner en riesgo la salud. Por lo regular estos traumas son atendidos en primera instancia por un pediatra y con psicólogos.

EL DESCONTROL

A pesar de que se les dice a los pacientes que algunos procesos como atender un dolor de muela no va a ser tan complicado, los hemisferios de la actividad cerebral pueden llegar a bloquearse y por más que se les explica llegan a perder la calma.

Si los doctores o enfermeras no saben manejarlo la situación puede salirse de control y hasta presentarse heridos. Esto se da básicamente con niños que se tiran al suelo llorando evitando que los revisen o cuando van a vacunarlos.

Tener un médico de cabecera puede ayudar a resolver o mejorar estas complicaciones de alto temor. Cuando el paciente deposita su confianza  en un doctor el proceso es menos complicado y más llevadero.

Con la experiencia los profesionistas aprenden que no deben tener errores de comunicación ni dialogar con palabras que pueden resultar prohibidas y ofensivas en personas con sugestión asociada a la latrofobia, aunque en teoría no lo sean, como sangre, muerte, dolor, hemorragia y muchas otras.

Por lo regular tanto el médico como el paciente deben poner de su parte, pero algunas veces es inevitable que por el mismo pavor a los hospitales, las jeringas, medicamentos y todo lo que tenga que ver con los médicos provoquen que alguien enferme por no querer recibir un tratamiento.

En tanto que quien sufre de esta condición es importante que comprenda que padecimientos crónicos como la diabetes, el cáncer y la hipertensión arterial pueden evitarse con una simple visita al doctor.

Aún con todo eso, indudablemente, las historias de terror también son aquellas que se relacionan con el dolor.<

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