Reynosa, Tamaulipas.-
Hace 18 años le diagnosticaron enfisema pulmonar, una condición que le causaba dificultad para respirar, y por lo que fue dejando de tocar la trompeta, su instrumento favorito.
Y fue esa enfermedad la que el 4 de junio llevó hasta el hospital al músico, compositor, arreglista y maestro Pepe Ramos, después de una noche crítica. Alrededor de ocho médicos y enfermeras lograron reanimarlo del primer paro cardíaco, pero el segundo no lo resistió.
Conmovida y triste, pero halagada por todas las muestras de cariño que ha recibido su padre y el legado musical que hereda, Esmeralda Ramos Martínez señaló que eran tantos los proyectos musicales que tenía en puerta, que jamás hubieran imaginado que llegaría el momento de su partida.
“ESTOY LISTO”
“Tu papá pasó muy mala noche”, le dijo a su hija doña Violeta Martínez Gamez, quien fuera su esposa por 46 años, en una relación unida por la música, ya que ella es cantante y bajista.
Esmeralda recordó que le avisó su mamá como a las siete de la mañana, y sin perder el tiempo, corrió a la recámara de su padre.
“Estaba sentado a la orilla de la cama, con sus bracitos puestos arriba de una mesita de noche, y no se quería mover. Papá vámonos al hospital”, le pidió Esmeralda, pero él se rehusaba.
Debido a las restricciones por el Covid-19, se preguntaba dónde lo llevaría. En el ISSSTE no había servicio de urgencias, el Hospital General al parecer estaba clausurado y el Materno consideraba que no era el adecuado.
“Espérate porque no puedo respirar”, le repetía don Pepe ante su insistencia.
Desesperada tomó la decisión de que lo atendieran en el Christus Muguerza, donde la última doctora que lo consultó fue una neumóloga de este hospital.
“Tardamos cuatro horas en poderlo sacar de la casa… no me muevan, no me muevan, me va a dar otra crisis y no la voy a aguantar”, les pedía.
Pero Esmeralda solo quería que recibiera atención médica.
“Papacito de mi vida, como un bebé, déjese caer, aquí estamos con usted. Voy a traer la ambulancia”, persistía.
El dolor de la enfermedad era grande, pero más el temor de don Pepe de quedarse solo.
“Papá, por favor. Estaremos con usted todo el tiempo”, le aseguró.
La respuesta que tanto esperaban escuchar por fin la pronunció don Pepe: “Está bien. Ahora sí, llévenme”.
Apenas lo bajaron de la camioneta se desvaneció y fue cuando le dio el primer infarto al corazón.
El hospital se puso en código rojo y lo atendieron de inmediato, pero al segundo paro no sobrevivió.
Sin embargo, y como si lo presintiera, antes de quedar inconsciente les dijo: “Ya estoy listo. Que sea la voluntad de Dios, así sea”.
Y rodeado de su familia, de sus hijas, de sus nietos, de su esposa que estuvo en cuerpo y alma a su lado todo el tiempo, se despidió de ellos.
“Nunca se quedó solo, siempre estuvo acompañado, y esa es la mayor satisfacción que tenemos. Oramos para que se sintiera reconfortado, con paz… Y lo tomamos de la mano”, expresó Esmeralda.
SE FUE SINTIÉNDOSE AMADO
Las muestras de cariño han sido muchas; tantas que ni siquiera han podido agradecerle a todas las personas sus atenciones.
Han recibido decenas de condolencias, coronas y ramos de flores, de directivos de instituciones culturales, maestros, alumnos, la doctora Maki Ortíz, las estudiantinas que dirigió por 30 años, aquellos que de alguna u otra forma convivieron con él, incluso hasta de los miembros de la Filarmónica Nacional.
Entre el pesar de su partida, Esmeralda contó una anécdota que le sacó las lágrimas: “Mi papá tenía su carácter, era un hombre recio, no era una perita en dulce. Y cuando se desesperaba a nosotros (sus hijos) nos decía hasta de lo que nos íbamos a morir, pero cuando él tuvo que empezar a dar clases tuvo que moderar su lenguaje”.
Mencionó que a sus alumnos cuando lo desesperaban, de cariño y con una frase que lo distinguió hasta el final, les decía: “entiende animal con patas”.
“No te exagero, llegó una coronota enorme en representación de las generaciones de las estudiantinas que él formó, con un listón en el que se escribía: ‘Animal con patas’. Me causó ternura, porque ellos sabían que no era por ofenderlos sino para hacerlos entender que debían poner atención”, explicó.
UN HOMBRE DEL PUEBLO
José Francisco Ramos Reynoso, originario de Zacatecas, pero tamaulipeco de corazón, murió a los 72 años de edad, y debido a la contingencia por el coronavirus, la familia tuvo que sujetarse a las restricciones implementadas. Solo permanecían en la capilla 20 personas y no más de 15 minutos para que otras tuvieran la oportunidad también de darle el adiós al maestro.
“Mi papá era del pueblo y para el pueblo. No podíamos negarles esta oportunidad. Lo velamos por toda la gente que lo quería, por todos sus compañeros que pedían un momento para despedirse de él. Hubo hasta quienes cantaron y tocaron en su honor. La música no podía faltar.
“Se veló el día 5 de junio al mediodía y se cremó las 7 de la tarde, tal como fue su última voluntad”, informó Esmeralda.
UNA VIDA DE 64 AÑOS EN LA MÚSICA
Desde los 6 años comenzó a estudiar música, a los 8 ya formaba parte de la banda municipal de Genaro Calera Licón y hasta los últimos días de su vida se mantuvo activo: impartía clases de violín en el IRCA. Incluso en esta cuarentena estuvo trabajando en casa.
En su larga trayectoria tuvo el honor de participar en el Ballet de Amalia Hernández, tener como espectadora a la reina Isabel de Inglaterra, tocar para el ex presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, presentarse con cantantes mexicanos como Lola Beltrán, Vicente Fernández y “La prieta linda”, ser uno de los pocos tamaulipecos que formó parte del Mariachi Tecatitlán, además de participar en el Festival de Avándaro con la División del Norte, de Wayo Roux.
Su hija Esmeralda reconoce que su padre les deja un gran compromiso, pues tenía muchos proyectos a punto de echar andar.
“Me queda claro el menudo paquete que nos a dejado: darle seguimiento a sus proyectos y perpetuar el legado”, consideró.
La pandemia nunca lo mantuvo quieto y aprovechó su estancia en casa para ser parte de un video musical que se subiría a las diferentes plataformas digitales, donde Pepe Ramos acompañaría en la guitarra al tenor mexicano Fernando de la Mora.
También están por terminar otro video con la idea de compartir una pieza de Nicolo Paganini en Facebook y YouTube, donde cada uno de los hermanos Ramos tendrán una participación especial.
Aclaró Esmeralda que inicialmente se trataba de un proyecto familiar, pero debido al fallecimiento de su padre será considerado una forma de rendirle homenaje.
Muchos otros proyectos se quedaron en pausa, pero Esmeralda y su hermana Perla están decididas a llevarlos a cabo. Están seguras que el legado de su padre continuará así como el recuerdo de un hombre apasionado por la música.


