No…no era de cartón

Últimas Noticias

Corría el año 2001. Iba a empezar ya el noticiero de mediodía en Televisa Monterrey que se suponía, yo iba a conducir sola. A última hora me avisaron que tendría un compañero titular. Yo no tenía idea de quién podría ser. De pronto se abrió la puerta del estudio de televisión y ví entrar a aquel muchacho de porte espectacular. “¡Ooooraleeee! ¡Parece modelo del GQ!” pensé. Y sí, con el pelo impecable, los dientes perfectos como para comercial de pasta de dientes, atlético y de facciones perfectas. Me sonrió y me saludó muy amablemente. Me levanté de la silla para saludarlo de mano y darle la bienvenida. Yo le llegaba más o menos a la altura del codo. Tenía una estatura de más de 1.90 mts.¡Me sacaba 30 centímetros de altura y me alegré de que el noticiero lo conduciríamos sentados, aunque yo tuviera que sentarme sobre un cojín para no verme tan chaparrita a cuadro junto a él. Se rio un poco, pero sin burlarse de mis escasos 1.60 mts. De inmediato echó por los suelos mi prejuicio de pensar que, siendo tan bien parecido, seguramente sería un chocante, pagado de sí mismo, ególatra. Todo lo contrario. Yo le decía “Galo, te portas como si fueras feo”…Era sencillo y de trato fácil, pero a la vez tan perfecto y tan perfeccionista en su forma de vestir y de conducirse que le apodaron “Pin-Pon” (un muñeco muy guapo y de cartón)…Lo guapo nadie se lo quitaba, pero eso de ser “de cartón” era lo que menos tenía. Era cálido y simpático, extrovertido, curioso y campechano….y una verdadera belleza física y emocionalmente. A veces era travieso e impetuoso…pareciera que quería comerse al mundo de una mordida y se le desbordaba la energía.

Debo confesar que en un principio pensé que, siendo yo más de diez años mayor, el estar a cuadro junto a ese aparente maniquí viviente que además era tan simpático, tan energético y tan humano, me haría ver más viejita, más chaparra y más gordita por mera comparación. Sin contar con que además me vería más sería y acartonada con semejante sol a un lado, la eclipsada sería yo. Sin duda.

El principio no fue fácil. Batallamos un poco para acoplarnos al ritmo y estilo de cada uno. Pero nos ayudamos mutuamente y las cosas fueron saliendo. Yo en mi papel de “Dama de las Noticias” y él joven galánazo. Nos hicimos buenos amigos. Hasta que le ofrecieron el noticiero de la noche y le fue todavía mejor porque tenía un dominio excelente del noticiero de cierre del día. Su carrera despegó con éxito y lo ví crecer mucho más. Si, es cierto que en ocasiones me parecía algo “fantasioso” y soñador…pero luego descubrí que la clave de su éxito era precisamente que el era el primero en creer en sus sueños. Los perseguía hast aalcanzarlos. Particularmente por su forma de ser, por su excelente disposición, Edgardo hacia amigos en todas partes…era un verdadero “rompe-hielos” y no solo un “rompe-corazones”. Le gustaba la gente, no se permitía la tristeza, ni el enojo; no daba cabida a las envidias, ni a los celos profesionales. El saludaba a todos por su nombre sin excepción. Si uno le saludaba con la típica pregunta “¿Cómo estas Galo?” el invariablemente contestaba: “¡Extraordinariamente bien!” y esbozaba una sonrisa “Colgate” envidiable. Sí…Galo era un muñeco. Pero no era de cartón. Era un muñeco de carne y hueso y de buen corazón, enamorado de la vida y de su profesión. Su vida termina siendo el todavía joven y luchando hasta el final. Murió enamorado, triunfante, realizado…Lo extrañaré.

- Anuncio -

Columnas

Vuelta a la derecha

¡Arde Nuevo León!

La banca no es eterna

- Anuncio -