Conoce las bellezas naturales provocadas por el hombre

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México, D.F.-
En el corazón del desierto de Nevada, en Estados Unidos, el agua incandescente brota desde el interior de un monolito de formas caprichosas y exuberantes. Se conoce como Fly Geyser, un fenómeno natural, pero originado por las manos del hombre.

Aunque parezca un hecho insólito, esto tiene una explicación. Resulta que en 1916, algunos lugareños se vieron en la necesidad de buscar agua para sobrevivir en una zona árida como Gerlach, un poblado del Condado de Washoe, donde se halla esta roca.

Para lograr este propósito realizaron excavaciones, pero vaya sorpresa que se llevaron, pues durante sus largas jornadas encontraron un acuífero termal a más de 200 grados centígrados. Tiempo después, ellos mismos lo cubrieron.

Fue hasta la década de los 60, que una serie de estudios sobre la energía geotérmica de la zona provocó el nacimiento de esta maravilla. Se trata de un géiser que seduce principalmente por el brillo de sus colores, gracias a los sedimentos de carbonato cálcico estancados en sus paredes durante años.

Rojos, naranjas y verdes dotan de gran belleza a este fenómeno ocasionado accidentalmente por el hombre, el cual mide aproximadamente 4 metros, contando la altura, desde la base del montículo sobre el cual se asienta. Está rodeado por 40 piscinas en un área de 30 hectáreas.

Desafortunadamente es imposible acercarse a él, porque se encuentra en los límites del Fly Ranch, una propiedad privada que pertenece a Todd Jaksick. Claro que hay algunos osados que llegan a filtrarse por la parte que no tiene vallas, pero para aquellos que no son tan extremos, este espectáculo puede apreciar desde la carreta, sobre todo cuando libera agua, que alcanza hasta 2 metros de altura.

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