Asegura Berlusconi tener pruebas que echarían abajo su condena

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Roma, Italia.-
El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi argumentó hoy tener nuevas pruebas que echarían abajo su condena definitiva por fraude fiscal y aseguró que no escapará al extranjero.

A dos días de que el Senado someta a votación su expulsión del Parlamento, Il Cavaliere convocó a una rueda de prensa en la sede de su partido, Forza Italia, en Roma, en la que habló de “12 testimonios”, de los cuales siete son nuevos y cinco fueron rechazados por los jueces.

Anunció que con los nuevos documentos, arribados de Estados Unidos, pedirá al Tribunal de Apelaciones Brescia (norte) la revisión del proceso que lo sentenció a cuatro años de cárcel por fraude fiscal en la compraventa de derechos televisivos de su empresa, Mediaset.

“Nos negaron el testimonio de 171 testigos” y los nuevos elementos sobre el caso Mediaset salieron a la luz en una indagación en Estados Unidos.

Entre ellos -dijo- está la declaración de un dirigente del Grupo Agrama, que interrogado por el fisco norteamericano habría negado su complicidad con Frank Agrama, el empresario considerado su “socio oculto” en la trama de desvío de recursos millonarios a través de la compraventa de derechos televisivos.

Según la sentencia definitiva, Il Cavaliere defraudó al fisco italiano gracias a los fondos ilegales creados por Agrama, aunque ahora el ex premier aseguró que el manager interrogado en Estados Unidos declaró que él era ajeno a ese engranaje ilegal.

Berlusconi también leyó una carta dirigida a los senadores del centroizquierdista Partido Democrático (PD) y del opositor Movimiento 5 Estrellas, en la que les pidió posponer la votación, prevista para este miércoles, que decidirá su expulsión del Parlamento.

“Somos adversarios políticos, pero no por eso debería dejar de valer el respeto recíproco, basado en la dignidad y los derechos. Con ustedes, senadores del PD, hemos formado un gobierno de amplia coalición contra la crisis económica y para realizar las reformas necesarias”, declaró.

Dijo que ese Ejecutivo, encabezado por Enrico Letta (del PD), fue formado para garantizar “los derechos superiores del país” y presuponía la existencia de “un clima más sereno y de colaboración”.

Pero, denunció, “así no ha sido y sin una auténtica pacificación y una legitimación recíproca Italia no conocerá nunca una dialéctica democrática normal”.

Llamó a los senadores de esos partidos a “evaluar” las nuevas pruebas antes de votar su expulsión parlamentaria, pues dijo que de lo contrario deberán asumirse la “grave responsabilidad” de violar sus derechos y dañar la imagen de Italia.

Cuestionado al respecto, Berlusconi negó que vaya a escapar al extranjero o que su amigo, el presidente ruso, Vladimir Putin le haya ofrecido un pasaporte diplomático que lo salvaría de un eventual arresto en Italia.

También negó haber negociado un salvoconducto con el presidente, Giorgio Napolitano y dijo que “es absolutamente indispensable” su permanencia en la política para impulsar a su partido Forza Italia, al que acaba de resucitar de las cenizas de su dividido Partido del Pueblo de la Libertad (PDL).

“El proceso en mi contra es una maquinación monstruosa”, declaró Il Cavaliere, que el sábado pasado exigió que Napolitano le otorgara el indulto, incluso sin que él mismo (Berlusconi) debiera sufrir la “humillación” de solicitársela.

Este domingo, sin embargo, el presidente italiano declaró en una nota que no existen “las condiciones” para otorgarle tal indulto y censuró las “graves” aseveraciones del ex premier, que atacó a la magistratura y calificó su inminente expulsión del Parlamento como “un golpe de Estado”.

Debido a su edad (77 años) y a la ley del indulto, la pena contra Berlusconi quedará reducida a un año, que podrá conmutar con el arresto domicilairio o realizando trabajos sociales.

Pero contra el ex premier penden aun varios procesos, como el llamado “Ruby”, en el que ya fue condenado en primera instancia a siete años de reclusión por concusión y prostitución de menor, o el juicio ante el Tribunal de Nápoles, que lo ve imputado de corrupción por sobornar a senadores.

Asimismo, según medios locales, la magistratura estaría por abrirle otro proceso por corrupción, debido a que habría pagado a los testigos del juicio Ruby para que no declararan en su contra.

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