Los kiwis, conocidos así por el nombre de una ave nativa en peligro de extinción de Nueva Zelanda, simplemente facilitaron el camino de México rumbo a Brasil 2014, y en el amanecer del 20 de noviembre en tierra azteca pero con 19 horas atrás de Wellington, se consumó lo que estaba cantado con antelación: la “cascarita” en la cancha era para un marcador global de 9 a 3 que borró los días de angustia de una eliminación del conjunto tricolor por parte de futbolistas, directivos, promotores, medios informativos y aficionados en general.
No se trató de ninguna hazaña deportiva, sino de la confirmación de la diferencia abismal en cuanto al futbol soccer entre nuestro país y el campeón mundial de rugby. Pero hubiera sido peor dejar ir el boleto al próximo Mundial si se deja ir en declive de tobogán a nuestro cuadro representativo por la ineptitud de sus dirigentes impuestos desde Televisa.
Esta fase del repechaje, por tanto, la lección que deja no solamente es el papel brillante en lo individual del goleador Oribe Peralta y del mediocampista Carlos Peña o del lateral Miguel Layún, así como la experiencia consolidada de Rafa Márquez, sin demeritar lo hecho por los protagonistas en la cancha durante esta aventura insólita para una “potencia” de la zona de Concacaf.
La escenografía de una ciudad como Wellington, de 410 mil habitantes, y el Westpac Stadium con 30 mil aficionados, fueron el marco propicio a la caída de la tarde del 20 de noviembre en Oceanía, para que los tricolores saludaran la aurora de México con tres goles de Oribe Peralta y uno de Peña, aunque los locales se lucieron también con dos goles en su afán por dar una mejor satisfacción a sus entusiastas seguidores, con todo y la poca popularidad del soccer en la tierra del wiki.
Ganó México y ahora habrá que enfocar la atención en dos fechas importantes: la primera es el 2 de diciembre cuando podría decretarse el cese de Justino Compeán por parte de los dueños de los clubes del futbol mexicano, a fin de nombrar a un nuevo presidente de la Federación Mexicana de Futbol, pues este hombre, además de Decio de María y Campos, gozan hoy de la más grande antipatía en el medio profesional en que se mueven recibiendo órdenes de Emilio Azcárraga Jean.
Asimismo en dicha reunión se tomará la determinación de que si Miguel “El Piojo” Herrera continúa al mando de los seleccionados o se optará por otro y la conveniencia de convocar a los llamados “europeos” bajo ciertas condiciones.
Por eso un enroque de nombres (Decio de María por Justino Compeán), por ejemplo, sería de muy mal gusto y casi una burla a la afición que espera un cambio radical en la dirección del Tricolor. Pero también caería muy mal que otra vez el mandamás de Televisa se saliera con la suya designando a otro títere sin personalidad para sortear retos o crisis futboleras.
La otra fecha trascendental es la del 6 de diciembre, cuando la FIFA lleve a cabo el sorteo de los equipos participantes en el Mundial Brasil 2014, pues ahí podría señalarse el destino de México en esta justa, dado que ya están sembrados las cabezas de grupo y cada selección europea y sudamericana representa una prueba de fuego si se quiere avanzar de la primera ronda.
Por lo pronto, a la Selección Mexicana no la volveremos a ver sino hasta el 29 de enero en su primer juego amistoso, de ocho programados, esta vez contra Corea del Sur, en San Antonio, Texas, y luego el 5 de marzo, en fecha FIFA, por lo cual se buscará un rival acorde con las características de los que medirán las aspiraciones de los nuestros en Brasil.
Asimismo, es digno de tomarse en cuenta el apremio con que se contrataron las instalaciones del equipo Santos, con el fin de hospedar adecuadamente a nuestros futbolistas, y aprovechar su estancia en tierras brasileñas con la mayor concentración mental y física.
Nada más falta que los promotores de siempre y los patrocinadores se plieguen a las circunstancias a fin de no entorpecer la labor de los que han de dar resultados a una afición que ya no tiene por qué sufrir ante el conflicto que significa mezclar los intereses deportivos con los dólares, cuando éstos marcan una ruta equivocada en el ser y quehacer de los nuestros en la cancha.
Por ahora Adidas ya puede volver a surtir los estantes de camisetas, y soltar su voracidad de siempre con precios inflados, y no con los precios de remate a que se vio obligada este empresa cuando sintió “ñáñaras” de que México fuera descalificado. En fin….


