Pues, ¡qué nueva la trae!

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El titular del Instituto Mexicano de la Juventud vino a decir a Tamaulipas que las muertes de jóvenes en el país son provocadas por la delincuencia organizada, y que antes del fenómeno de la inseguridad, los decesos en este sector de la población era consecuencia del consumo inmoderado de bebidas embriagantes y de manejar alcoholizados.

José Manuel Romero Coello se quebró la cabeza al declarar en esos términos durante su estancia en Ciudad Victoria.

No vino a decir nada nuevo, lo interesante hubiera sido que denunciara cómo los jóvenes del país constituyen uno de los eslabones más frágiles de la cadena de la educación y la productividad en el país, porque el gobierno peñista, al que él pertenece, no brinda las condiciones para su desarrollo y superación.

Al contrario, a sabiendas que son los jóvenes, tanto hombres como mujeres, blanco fácil de las redes de la delincuencia organizada, no hace una manifestación pública de rechazo a la situación que afecta a miles de muchachos y muchachas en México.

Penoso que el novel funcionario federal utilice a Tamaulipas como el sitio para declarar y hablar de lugares comunes que la población tamaulipeca conoce de sobra y sobre todo que padece día a día.

Romero Coello cree que con el señuelo de elaborar un Plan nacional de la Juventud es suficiente para resolver la grave problemática que aqueja a los jóvenes mexicanos.

El muchacho mostró que su visión de México está muy reducida, que desconoce qué pasa en estados como el nuestro. Que no puede estar a la altura del encargo que le dieron, porque simplemente no sabe qué está pasando con los jóvenes mexicanos, y sobre todo, no puede plantear soluciones efectivas, debido a ese desconocimiento de la realidad.

Para venir a decir obviedades, mejor se hubiera quedado en el Distrito Federal.

A FUERZA

El secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong salió con la novedad de que no habrá desfile del 20 de noviembre, y que toda marcha que se realice en el país será en honor al ejército.

Me acuerdo que el desfile del 20 de noviembre se caracterizaba especialmente porque eran los deportistas los que ocupaban el lugar destacado en esas marchas que se organizaban en cada rincón de México.

La realización de esos recorridos permitía lucir las actividades deportivas y a los deportistas que cada ciudad, cada poblado de México, tiene en los planteles educativos.

Pues ahora no, la festividad se la apropiaron entre el ejército y el gobierno, quienes son los que deciden si se hace o no el desfile, y a quién se le rendirá tributo.

Qué pena, ahora ni las festividades les quedan de consuelo a los estados y municipios, especialmente en lugares como Tamaulipas donde hay muy pocas ocasiones para disfrutar y pasarla bien.

Lo penoso es que sea la Secretaría de Educación de Tamaulipas que no defienda la realización de esta actividad tradicional.

De esa forma cada vez mas se pierde el fomento a actividades cívicas, lo único que se consigue con ello es que se pierda la identificación con el país, sus símbolos, cultura y tradiciones.

Además, por que Osorio Chong quiere meter a la fuerza el estarle rindiendo honores al ejército, el que en muchos de los casos ha sido el responsable de tanto daño a las familias no sólo de Tamaulipas, sino del país.

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