Pachuca, Hidalgo / Octubre 4.-
Entre lo fino del “Chaco” y un Cacho de mala noche, América no pudo llegar a nueve sin perder, y es que Pachuca, cuchillo entre los dientes, no tuvo miramientos y cortó de tajó su racha de dos derrotas para vencer a los emplumados 2-1, gracias a los mata Águilas: uno de apodo “Chaco” y el otro de apellido Cacho.
Los capitalinos olvidaron en algún lugar de la carretera a La Bella Airosa la intensidad. En la contra, el tuzo apareció en remolinos por el largo y ancho del Hidalgo, mientras América acariciaba el césped. Fue la diferencia. Un Pachuca rodante. Capaz de desquiciar a Aquivaldo Mosquera, en una noche de lamento en la vuelta a la que fue su casa en México antes de irse a España, de insomnio para “El Topo” Valenzuela, apurada para Óscar Rojas en su lateral derecha y claro, no podía faltar, atolondrante para Israel Martínez en la izquierda.
Ni hablar de la media cancha, donde Pável Pardo estuvo en una nube. Beausejour apagado y superado, Enrique Esqueda en un sueño de sentirse seleccionado nacional y un Ángel Reyna que se acordó de lo que puede dar hasta la segunda mitad.
Del otro lado, el cuadro tuzo jugó lindo. Con toque rápido y preciso. De gusto en el baile al ojo amarillo y la desesperación del “Rolfi” Montenegro, quien se tiró una barrida en plan de basta, tan dura como inútil, que le costó la roja; claro, dejar a su equipo con 10 cuando el marcador ya jugaba en favor de los de casa resultó al final muy catastrófico.
Y es que, Pachuca se había ido al frente por conducto del “Chaco” Jiménez. Siempre “El Chaco”, cuando se trata del América. En un disparo que superó la barrera y exhibió a un portero Guillermo Ochoa un tanto sobrado, que bien pudo haber hecho más en su manotazo para evitar el gol.
Fue la ventaja, mínima, pero ventaja, porque América si acaso tuvo reacción más por inercia, con un disparo de Reyna, que por buen futbol antes del descanso.
Intermedio que de inicio pareció servir, porque el segundo tiempo llegó teñido de amarillo.
Con unas Águilas, con todo y su inferioridad en hombres, que emparejaron la lucha en el medio campo, gracias a la entrada del brasileño Rosinei. Y vaya que lograron inquietar, a cuentagotas, pero con centros que lograron rematar Aquivaldo, Cabañas, pero sin la suficiente puntería para vencer a un Miguel Calero que, hay que decir, tampoco fue empleado a fondo en su arco.
El duelo se definió cuando Pachuca quiso. Y no podía ser de otra manera que con otro mata Águilas. Si, Juan Carlos Cacho, el mismo de la final 2007, ahora con un remate de cabeza que dejó a los emplumados tendidos, sin la posibilidad de ligar nueve sin perder, tan lejano del nivel mostrado en anteriores jornadas, como el gol de Cabañas que llegó en una agonía que se los comió y dejó a Pachuca muy cerca de los capitalinos en el Grupo Dos.
-Tres años sin caer ante los de Coapa
Lo de los Tuzos empieza a tomar tintes de jetatura ante las Águilas. Basta ver que América no logra vencer al Pachuca desde la Jornada 13 del Apertura 2007, cuando le ganaron 2-1 en el Hidalgo. Desde entonces, el tuzo ha ganado con el de este sábado tres y empatado uno.
Le cortan las alas al América en el estadio Hidalgo


