¿Y cuántos más morirán atropellados en Reynosa?

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Reynosa, Tam.-
La última de las víctimas por un accidente en las vialidades de esta fronteriza ciudad es un hombre de 48 años de edad, quien cruzaba la carretera Reynosa-Río Bravo para dirigirse a su domicilio.

El señor “Goyo”, como algunas personas le decían a Gregorio “R”, no logró esta vez vencer al ‘paso de la muerte’, el camino por el que todos los días transitaba a la altura de la colonia Del Maestro.

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Confundido entre las penumbras en la noche del lunes la silueta del trabajador pasó desapercibida ante un automovilista que se desplazaba a bordo de un Dodge Chrysler 200, que frenó cuando ya lo tenía muy cerca. Lo embistió de frente.

El impacto fue tan fuerte que la unidad quedó muy averiada, pero peor aún a “Goyo” se le veía el cuerpo desfigurado. Murió de manera instantánea.

De acuerdo con testigos el conductor se bajó apresuradamente, muy preocupado. Aturdido por el encontronazo se asomó hacia donde quedó el cuerpo de la víctima. Cuanto más se acercaba mayor era su nerviosismo, hasta que ya no se supo de su paradero y, como es común que suceda, se dio a la fuga.

Momentos después varios teléfonos estaban sonando para ayuda. Algunos automovilistas se detuvieron inmediatamente. Otros miraban y se marchaban.

De la nada salieron voluntarios y en un mismo plano podía verse la desgarradora circunstancia que terminó con los días de un hombre trabajador y más adelante el auto destrozado sin placas.

En momentos como éste alguien siempre encuentra una sábana, una cobija o un plástico para cubrir a la persona que perdió trágicamente la vida y, como es de costumbre también, las noticias volaron porque “Goyo” no volvía.

Los malos presagios fueron confirmados cuando a lo lejos su familia escuchó el estridente sonido de las ambulancias de la Cruz Roja Mexicana, de Protección Civil y los Servicios Periciales.

A pesar de las evidencias los restos de la víctima fueron trasladados a las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) para ejercerle, de todas formas, la necropsia de rigor.

Falta determinar si su sangre no estaba contaminada por alguna sustancia que le haya impedido cruzar la carretera en sus plenas facultades o si podía mirar bien de lejos. Si a eso se le agrega el exceso de velocidad en el que presumiblemente se dirigía el homicida imprudencial el resultado había sido en potencia mortal.

Hoy otra familia llora a un ser querido que fue atropellado, como los muchos que han ocurrido cotidianamente por diversos sectores de la localidad.

La ironía más cruel es que anoche mismo otro hombre perdió la vida muy cerca de ese sector, también en circunstancias similares, en la colonia La Escondida.

Dentro de la categoría de incidentes de tránsito la muerte por atropellamiento es una de las más comunes en Reynosa.

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