Entendiendo la amistad verdadera

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Antes era obligada, siempre saliendo de la escuela la pregunta de cada día: “¿cómo les fue hoy?”; pero de un tiempo a la fecha, la respuesta venía sin una interrogante previa.

“Mamá, tengo que contarte algo”, dijo mi primogénita y atenta escuché la historia mientras manejaba.
Hace unos días platicábamos en casa sobre la cantidad de amigas que tenía, incluso, su hermana menor se sorprendía de eso; hoy dijo que la niña “X” (para mantener su identidad en el anonimato), le dijo a ella y a otra, que su grupo ya no sería de seis amigas, sino de cuatro, así que mi hija y otra compañerita, estaban fuera.

“Me dijo que ya no seríamos amigas por siempre y se rió, me di cuenta porque en el cubrebocas se notó”, platicó.

Obviamente me molestó, “méndiga güerquita”, pensé; también me daba pena mi niña, pensé que quizás se sentiría mal, pero aproveché el momento para explicarle algo que quizás ya siendo adultos a veces es difícil de entender, o lo aprendemos “a la mala”.

“No importa tener muchos amigos, pueden ser pocos, lo importante es que sean verdaderos; que te aprecien y te quieran”, le dije.

Después destaqué todas sus cualidades y le dije que cualquier niño sería muy afortunado de tenerla como amiga, y que seguramente, más querrían serlo, y si no, con su amiguita (la también “expulsada”) bastaba; pero que si en algún momento tampoco quería seguir siéndolo, se podía juntar con sus hermanos y los amigos de estos.

Después me platicó que en clase hicieron una actividad en la que los niños le dijeron sus cualidades, las cuales fueron: dedicada, confiable, honesta, inteligente y buena lectora; y la que también sufrió el desprecio de la “niña expulsadora”, le dijo que era “una buena amiga”.

Realmente deseo que mis palabras pudieron haber mitigado un poquito su malestar y apapachado su corazón; para nosotros los adultos pudiera parecer algo sin importancia, pero para los niños es enfrentarse a situaciones nuevas, tratar de entender las relaciones humanas y también, vivir el rechazo de otros.

Mientras tanto; su autoestima y seguridad, están listas para acompañarla mañana, a un nuevo día de clases.

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