Los otros héroes

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Monterrey, N.L.-
Luego de que se diera a conocer la historia de dos policías de Guadalupe que rescataron de las llamas a dos menores de edad en la colonia Tolteca, hoy trascendió que hubo más implicados en las maniobras de socorro.

Se trata de Jorge Rodríguez y sus hijos Kevin Alan Rodríguez y Jorge Iván Rodríguez, además de dos compañeros de un taller de hojalatería y pintura, Jesús Juan Pablo Martínez y Jordan Tarango.

Según el relato de Kevin, fue gracias a un cliente y amigo de su papá que se dieron cuenta del incendio, pues cuando se retiraba del taller vio la cortina de humo y comenzó a pitarles para que salieran.

De inmediato los alertó sobre las llamas y corrieron hacia la casa marcada con el 2312 de la calle tercera para auxiliar a los dos menores que se encontraban atrapados.

Al llegar a la terraza del domicilio, escucharon el llanto del menor de cuatro años y lo llamaron para que se acercara a la ventana y así poder sacarlo, cuando lograron su extracción el pequeño les comentó que aún se encontraba su hermanita adentro.

La desesperación volvió a apoderarse de ellos porque aún no podían abrir la puerta, y al cabo de varios minutos, que parecían horas, lograron entrar.

“Primero uno, después otro y luego otro más, entrábamos y como no se veía nada buscábamos hasta donde nos permitía el oxígeno, porque rápido tosíamos y el humo calaba mucho.

“Así fueron varias veces hasta que mi hermano, Jorge Iván Rodríguez, logró encontrar a la niña, salió del cuarto y en eso se la entregó al policía”, contó el joven con la voz entrecortada.

Y es que para él, el que el amigo de su padre le haya avisado y su actuar sin pensar en lo que podría pasar, fue la diferencia entre la vida y la muerte de la pequeña de dos años.

“No sé qué hubiera pasado si el señor no nos avisa, porque nosotros ya íbamos a comer y en ese momento no había nadie en la calle”, agregó.

Sin embargo aseguró que no fueron los únicos ángeles, como los catalogan ahora sus vecinos, pues hubo otras personas que intentaron ayudar como el trabajador de un restaurante de nombre Jonathan Ponce, que sacó un extintor para tratar de apagar el fuego.

“Neta que hasta estábamos llorando de la desesperación, pues se trataba de la vida de una niña, lo bueno fue que mi hermano la pudo encontrar.

“Nosotros no buscamos recompensas ni nada, lo hicimos porque teníamos la fuerza, las herramientas para entrar y sin duda lo volveríamos a hacer para ayudar alguien más”, afirmó.

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