Apenas se supo la noticia de que Miguel “El Piojo” Herrera había sido cesado de la dirección técnica de Tigres, la ciudad y los medios de comunicación deportivos se llenaron de nombres de posibles sucesores del inventor del “caonismo”.
Larcamón, Cocca, Gallardo, Lozano… todos ellos son mencionados en una lista que sirve para darle la comidilla diaria a los aficionados del equipo regiomontano, que gozan con las especulaciones y la polémica.
En medio de todo este ruido, un malhora de esos que nunca sobran, decidió como chiste proponer a Marion Reimers como la próxima DT de los felinos, aprovechando que la comentarista cuenta con su título de entrenadora.
“Hazlo posible Culebro…”, remata el graciosito.
Sin embargo, el chisme me puso a pensar y he llegado a una conclusión: Quizás Reimers no pueda ser la elegida pero, ¿por qué una mujer no puede ser la próxima directora técnica de Tigres, o Rayados, o Santos, o cualquier otro equipo de la Liga MX?
A ver, el DT no corre, no disputa balones, su trabajo es mental, de estrategia, de organización y motivación, cualidades donde la supuesta “superioridad física” de los hombres sobre las mujeres es totalmente irrelevante.
Nadie puede poner en tela de duda que, en ocasiones, la mujer es más sagaz, analítica, fría en la toma de decisiones que los hombres.
Entonces ¿por qué es tan descabellado pensar que un día una mujer pueda dirigir a un equipo de Primera División?
La respuesta es muy sencilla y aunque a muchos no les guste escucharla se las voy a decir: por el enorme machismo que prevalece en el balompié azteca.
La presencia de las mujeres en el futbol profesional apenas está empezando a ser aceptada entre algunos sectores de la afición, aún cuando existe un gran mayoría que no tolera ver niñas corriendo detrás de un balón.
Ellos ignoran de manera muy conveniente que si ponemos a comparar los resultados de los equipos regiomontanos varoniles y femeniles, las chicas resultan ser muchísimo muy superiores.
Es cierto, hoy no hay una entrenadora con la exposición mediática suficiente para ser considerada de primer nivel y, con ello, entrar en la lista de los posibles sucesores de “El Piojo”.
Pero estoy seguro que allá afuera existe alguna entrenadora de una escuelita de futbol, liga juvenil o universitaria, con la capacidad suficiente para competir con los santones del banquillo del futbol mexicano.
Falta que algún directivo tenga los pantalones para enfrentar a la prensa y la grada y les de una oportunidad.
¿Una DT mujer? ¿por qué no?
El problema es que creo que no están listos para esta conversación.

