El Cata, y los catorrazos

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Que difícil es escribir del futbol mexicano cuando la liga, sus jugadores y sus aficionados hacen lo posible por echar a perder el juego.

Es bastante complejo de entender cómo es posible que, regresando del peor año para la federación con los fracasos de selecciones nacionales, los dirigentes no hayan renunciado hasta por dignidad profesional. También es muy complicado encontrar un argumento válido para comprender la ambición a destiempo de las televisoras, que sin importar que sus consumidores aún no terminan de recuperarse económicamente de la pandemia, llevaron las transmisiones de los partidos a plataformas digitales caras e ineficientes en un país donde el servicio de internet es ya de por si malo.

Los alegres argumentos y aspiraciones de los directivos de la Liga MX suenan huecos cuando eficientemente echaron por debajo del tapete la brutalidad del juego Atlas vs Querétaro, del que ya nada se habla y menos se sabe, en especial si se les reparó en algo a las víctimas de la brutalidad barrista, o si hay más detenidos y sentenciados, y si en realidad se están cumpliendo con los protocolos de seguridad. Igualmente mediocre es el seguir con el no descenso, el repechaje y la continua llegada de petardos extranjeros.

El surrealismo a la mexicana sigue con el imbécil (Que es poco inteligente o se comporta con poca inteligencia) del jugador cruazulino Julio César “El Cata” Domínguez con su fiesta infantil a la narcocó en la que más que el propio jugador, quedó en evidencia la realidad de la descomposición de la sociedad mexicana, además de la poca preparación extra cancha que los jugadores profesionales reciben de sus clubes. Igualmente triste es el saber de las adicciones de exjugadores, quienes en su intoxicación dejan el pudor a un lado y se exhiben sin importar que la fama que construyeron con sus habilidades la destrocen con sus excesos.

La descomposición social también se manifestó en el estadio BBVA con el regreso de los inadaptados que cobardemente atacaron a los seguidores de las chivas que festejaban el triunfo como visitantes en la casa de que hace mucho fue considerada como la mejor afición.

Lastimosamente, esto apenas empieza y por la manera en la que arranca el torneo, tal parece que todavía nos falta mucho que ver, y posiblemente muy poco que disfrutar.

Horacio Nájera es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UANL y maestrías en las Universidades de Toronto y York. Acumula 30 años de experiencia en periodismo, ha sido premiado en Estados Unidos y Canadá y es coautor de cuatro libros.

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