Villahermosa, Tab.-
El jueves 27 de febrero de 2020, Rogelio Álvarez Zurita, pensionado de Petróleos Mexicanos (Pemex) con la ficha 874129, llegó caminando al hospital regional para recibir su tratamiento de hemodiálisis.
Él ignoraba que, a partir de ese día, su vida se convertiría en un calvario por un fármaco contaminado que mató y dejó con graves secuelas a decenas de ellos y que hoy sobreviven a ese injusto episodio.
El medicamento heparina sódica, anticoagulante que estaba contaminado con la bacteria Klebsiella, fue aplicado a unos 136 pacientes en cuatro turnos de hemodiálisis entre el 26 y 27de febrero de 2020; 14 fallecieron en las primeras semanas de marzo.
El obrero jubilado recuerda que ese día acudió por su tratamiento de hemodiálisis a lastres la tarde, y cuatro horas después rumbo a su domicilio, comenzó a sentirlo efectos del medicamento que lo obligó a regresar de urgencia al hospital para luchar por su vida durante cuatro meses. Tiempo después, la bacteria infectó su organismo dejándolo paralítico de las piernas.
“Es un crimen lo que cometieron con nosotros por eso digo que es un ‘heparinacidio’. Nos quisieron exterminar, quizás le costábamos muy caro a Pemex”, afirma Álvarez Zurita.
Don Rogelio se encuentra en su casa, rodeado de imágenes religiosas en espera de un milagro.
El hombre de 1.70 metros de altura se redujo amenos de 90 centímetros. Le es imposible realizar sus actividades cotidianas y tiene que depender para todo de su esposa Nora.


