Acostumbrados, en el caso de la marcha, a los grandes resultados, hoy el desempeño de nuestros representantes en las máximas justas como los Campeonatos Mundiales que se desarrollan en Budapest, Hungría, no auguran buenas cosas camino a París 2024.
La marcha ha dado al atletismo mexicano 10 de las 11 medallas olímpicas que ha obtenido; la excepción es la plata de 400 m de Ana Guevara en Atenas 2004.
Por ello desilusiona que de momento no tengamos quién plante cara a los mejores del orbe, salvo en la rama femenina, en la que la chihuahuense Alegna González se ha estado defendiendo bastante bien en este ciclo cuatrienal.
Ya decíamos aquí en Pebetero que muchas veces los atletas se mantienen en su actividad por los emolumentos que reciben de diversas instancias públicas y en ocasiones hasta de privados. Eso los lleva a seguir compitiendo, sin que tengan grandes mejoras al paso de los años.
Calificar a las justas más importantes del mundo, como son los Campeonatos Mundiales y los JJ.OO., debe ser relativamente fácil en una prueba que el país desarrolló a un máximo potencial en otras épocas y porque escuela quedó, aunque quizá ya no de la misma calidad.
Es aquí donde la autoridad atlética del país, y el máximo órgano del deporte mexicano, la CONADE, debieran ser más exigentes y no solo aceptar que el atleta haya dado la marca estándar de entrada a esas justas, que no solo pasa en la marcha, sino en la mayoría de las pruebas en las que se llega a tener representación.
Para garantizar un resultado decoroso sería mejor pedir, no las marcas estándar de la autoridad mundial, si no por lo menos del octavo lugar de los Mundiales y Olímpicos más recientes, posición que otorga diploma de finalista en los JJ.OO.
Habría excepciones, como considerar la edad del atleta que, si es muy joven, debiera dársele la oportunidad de aprendizaje a esos niveles aun si su marca no cumpliera con la octava mejor del mundo, pero no dejar que un atleta maduro, o pasado de maduro y que vive de viejas glorias, siga representando a México, quedando muy lejos de los puestos de honor.
En los 20 km de estos Mundiales, Andrés Olivas fue el mexicano mejor colocado en la posición 18 a 2 minutos y 23 segundos del campeón; Noel Chama en 25 a 4’19’’ y José Luis Doctor en 32 a 6’03’’.
Ciertamente que unos Mundiales no son iguales a los JJ.OO., ya que en estos los registros son más lentos, pero la colocación de atletas difícilmente sufre cambios notorios y es aquí donde la realidad nos ubica.
El caso de la jovencita Alegna es muy distinto y por demás muy alentador: fue quinta en estos Mundiales a 45 segundos de la vencedora; a 10 segundos del bronce. Es decir, está en posición real de medalla olímpica; garantiza calidad y un resultado pudoroso.
En otros resultados de los Mundiales la guanajuatense Laura Galván pasó a la final de los 5,000 m y lo hizo de muy buenas maneras con marca de récord mexicano de 14’43’’94 y como octavo mejor tiempo para la disputa de las medallas. Será la atleta de mayor edad en la prueba con 32 años.
Para apagar el Pebetero de hoy, justo es recordar que este 27 de agosto Ana Guevara llegará a 20 años de haber ganado el oro en los 400 m en los Mundiales de París, y también tomar nota de que, a pesar del tiempo transcurrido, su marca se mantiene en la élite.
Los 48’’86 con que ganaron en estos Mundiales la bajaron un puesto en la clasificación de todos los tiempos, ahora es décimo tercero con sus 48’’89.


