Respetuoso mensaje al magisterio

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Queridos maestros de Tamaulipas, permítanme decirles que en todas las civilizaciones que registra la historia de la humanidad el derecho de los niños están por encima de todos los otros derechos; de ahí la protección que la ley hace a su favor, inclusive frente a sus padres, contimás contra otras personas; porque los niños son la garantía de la continuación de la especie humana.

Pero, además, el perfeccionamiento de las leyes y los mandatos constitucionales que se han venido dando desde el inicio del Derecho, considera los derechos de las mayorías por encima de los derechos individuales o grupales, aunque se reconozcan las garantías individuales fundamentales de las que México ha sido un permanente adalid, tanto con la abolición de la esclavitud con Hidalgo, como con la Constitución de 1824, promulgada por Victoria, confirmada y ampliada por Juárez y que logra la más espléndida legislación del planeta en la Constitución de 1917.

Asimismo, si entendemos la formación de las nuevas generaciones como un acto supremo de amor, que ningún maestro cuando percibe la emoción del niño al escribir por primera vez o de empezar a contar puede dejar de sentir; perjudicarlo con ese mal ejemplo de poca capacidad para el diálogo y la negociación y “lanzarse a lucha”, dejando de trabajar, no deja bien parada su imagen.

Maestros de Tamaulipas, herederos de los grandes maestros que este estado ha dado al país y al mundo: si la educación es, como lo es, un apostolado, por lo que han sido homenajeados y reconocidos permanentemente, no manchen esta noble profesión.

No se están haciendo bien a sí mismos y en cambio están perjudicando gravemente a los niños enseñándoles que por la fuerza y la violencia deben conseguir sus propósitos, buenos o malos. ¡No dañen a Tamaulipas, no perjudiquen a México y menos al proyecto de la Cuarta Transformación de la que fueron protagonistas!

No sigan provocando a la gente ni al gobierno. Los que entendemos la razón de la sinrazón que han asumido, sabemos que no pueden salir avante y que el costo va a ser perjudicial para todos y quizá para ustedes más.

¿Lucha?, ¿saben lo que es luchar? ¿Saben lo que es el esfuerzo y el sacrificio que padecieron los que estuvieron antes que ustedes? O son como los “grandes luchadores” que no se levantaban temprano para almorzar, menos para un plantón o una huelga de hambre.

Los saludo con aprecio y afecto.

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