“Era un tipo bien entregado, que hacía caso al 100 por ciento lo que Tomás (Boy) decía e intentaba llevarlo a cabo en el campo. Se necesitaba ser muy claro con Tomás y trabajar, ser muy bueno tácticamente… Tenía una zurda educadísima, era garantía. Alguna vez todo el cuerpo técnico comentamos: éste es de los que puede ser técnico porque se le ve, cómo leía el juego, cómo entendía las instrucciones rápidamente, con una explicación le quedaba claro y lo hacía en el campo.
“Siempre bien profesional, de los que llegaba muy temprano al entrenamiento y se iba mucho después… muy estructurado. Ya se le veía desde entonces las ganas y la posibilidad de ser técnico porque dentro de la cancha ayudaba diciéndole a sus compañeros qué y cómo hacer, cuando Tomás descubre también esa parte, lo utilizó en el buen sentido-, como un técnico dentro de la cancha para plasmar las ideas”.
Roberto Hernández, ex jugador y entrenador de Morelia hablando en entrevista para RÉCORD, de Jaime Lozano, en su paso por el cuadro micho.
Y sí… Pocas veces como la noche del sábado nos tocó ver, -por lo menos a mí- un equipo nacional tan disciplinado tácticamente, tan estructurado y ordenado para solventar un partido de futbol. Una cosa es saber de futbol y otra saber explicarlo, darse a entender. Es célebre (y lamentabilísima) la entrevista de un Diego Maradona, como DT de Dorados, tratando de hablar de futbol con Roberto Gómez Junco. No todo el que sabe, sabe conceptualizar, darse a entender.
Lozano en poco tiempo ha mostrado esa capacidad para conectar con sus futbolistas y obtener lo mejor de ellos.
Ante Ghana, con 10 “europeos” en la cancha de arranque más Érick Sánchez, fue trabajando el partido hasta imponerse desde lo físico, estratégico y en el marcador, a pesar de los africanos son jugadores muy fuertes física y técnicamente, los aztecas no rehuyeron en la lucha cuerpo a cuerpo.
Los de en medio, Edson, Érick, Chávez y Pineda ofrecieron una sinfonía de cómo se juega con y sin balón, presionando siempre, como una jauría que les respiró en la nuca y les mordió los tobillos en todo momento y cuando avanzó el reloj, entraron otros -Córdova, Romo, Antuna, Huerta y Giménez- que se sabían igual la letra y la melodía, pero más veloces, más frescos, lo que de pronto hacía a los ghaneses pensar en pedirle al árbitro que contara a sus rivales porque siempre les pareció que andaban 14 adentro…
Más allá del marcador, el Tri ganó personalidad y recuperó respeto para el fútbol, para México. Habrá que verlo ante los germanos con un grado, que digo uno, varios grados de dificultad, dos tres escalones por encima de lo que fue la escuadra africana y que le pasó por encima a la de Estados Unidos este fin de semana.
A ver si es cierta nuestra percepción o sólo fue una noche de inspiración…


