Cuando el juez suplente levantó la pantallita electrónica para indicar que el número 33 dejaba la cancha, el jugador del América salió molesto. Muy encabritado. Sintió que su entrenador lo estaba exhibiendo.
Una pizca de autocrítica le haría entender al muchacho que fue él mismo, y no Jardine, quien lo exhibió. Cuando estuvo acá su ego le dijo: “Si la estrella es el francés, pues que el francés les resuelva las cosas. Tú dedícate a flotar, a patear el bote y luego ya veremos”.
Eso hizo siempre, dejando en mal a los que lo trajeron cuando estaba chavito, a los 17, a los confiaron en él y le quitaron el hambre.
Hasta que se fue al Atlas, ahí sí dijo. -‘Ora van a ver lo que se perdieron. Se puso la capa de supermán y rompió la liga convirtiéndose en una maravilla.
Tanto, que Televisa le echó el ojo no sólo para que jugara en su equipo, sino para imponerlo en la Selección (también propiedad de la televisora), le guste a Jimmy, o no.
El sábado, no sé si lo abuchearon o lo ovacionaron en el Universitario, normalmente veo el juego, no lo escucho por razones de sanidad mental, pero al pasar inadvertido, hubo de ser relevado.
Y tan consentido es el muchacho que hasta el señor entrenador se dio el tiempo para ir explicarle a su lugar donde estaba sentado haciendo su berrinchito, con pucheros incluidos, la causa de sacarlo. En ese partido de mero trámite, parecía que se jugaban algo.
Los dos bandos urgidísimos de anotar y ganar, lo que dio por resultado un buen encuentro, con mucha acción en todo el terreno y al final ganó el público. Ni uno ni otro peleaban nada. a menos que hayan apostado.
No se explica de otra forma, porque incluso en duelo deveras importantes, les gana la pachorra, la urgencia no los mueve y hasta regalan puntos para que el rival no se vaya triste. Ya ha pasado.
Una pena que se haya lesionado Oziel y que Marcelo no haya encontrado el gol porque lo buscó con mucha enjundia.
En el otro duelo entre el Monterrey y Querétaro, tampoco peleaban tanto, e igual, fue muy bueno pese al 0-0. Mientras estuvieron los muchachos en la cancha, aquello estuvo bien a secas.
Hicieron la tarea y contuvieron a unos Gallos que les urgía ganar para que no los corran, o lucir para que alguien los llevara a un equipo que no tenga que ver con manejos turbios. Ya cuando entraron Berte, Romo y el Chespi López, el nivel de juego aumentó y se notó que su futbol oscila en frecuencias más altas.
—- La madrugada de este domingo, el seleccionado mexicano de futbol Sub17, arrancó su participación en Indonesia 2023 con un seco tropezón.
Nunca pudieron tomarle la mano al juego de los germanos y terminaron por caer 3-1. Fueron superados en lo físico, en lo futbolístico y en lo estratégico… nada más.
Los sorprendió la velocidad de los alemanes y nunca pudieron poner su mejor fútbol en el tapete verde, excepto cuando en la segunda parte realizaron algunos cambios y más o menos empujaron al frente, devolvieron algunos golpes –en el sentido figurado, no literal– y llevaron el juego un poco más allá de su área, mostrando personalidad.
No jugaron tan mal, aunque el marcador así lo indique y seguramente se repondrán a este tropiezo para obtener un aprendizaje y enderezar el camino.
Aún les quedan Venezuela y Nueva Zelanda en el camino y pueden regresar, como han hecho en otras ocasiones que han venido de atrás para levantar la Copa y ahora pueden hacerlo de nuevo.
Esto no se ha acabado. Si usted va a apostar… no les apueste en contra.


