Normalmente no acepto acudir a “blind dates” o citas a ciegas. Pero, tengo amistades que creen estar haciéndome un favor al intentar emparejarme con alguien, chance y pega el chicle. (¡Pobres incautos!) Esa vez, me agarraron en curva y acepté ir. Total, a nadie le estorba conocer nuevos amigos. Así fue que un día me hicieron una de esas “citas a ciegas”…supe que el interfecto sujeto, un par de años mayor que yo, le preguntó a mi amigo por mis “generales”: -¿Es guapa? -Pues digamos que, pues…hmmm, digamos que no es fea. -¿Es soltera, viuda o divorciada? -Divorciada. -¿Tiene hijos viviendo con ella? -No. ¿Tiene “buen cuerpo”’.-Pues creo que, para su edad, sí, se cuida bastante. -¿No está muy arrugada? – Pues…no. -¿Es económicamente independiente?- Sí, ella trabaja, tiene su carrera activa….Pero no quiero que veas una foto….conócela cuando la veas en persona.
¡Neta: Como si estuviera comprando ganado! Cuando a lo mejor no le alcanza ni para comprar un Pollo Loco.
Entonces, el interfecto sujeto, cual si así fuera de responsable a la hora de ir a votar por el mejor candidato, consideró y ponderó todos mis aspectos y la cita se llevó a cabo un viernes cualquiera en un restaurante local. ¡Claro que yo fui por mi cuenta! Digo por mi cuenta del carro, porque la cuenta del restaurante supuse que la pagaría él.
No niego que el tipo fue puntual. Cuando llegué a la cita, él ya estaba ahí…pero, he de decirles que yo tengo un extenso entrenamiento en leer el lenguaje corporal y las expresiones faciales y de inmediato me di cuenta de que, cuando me vio llegar, el interfecto sujeto puso una tremenda cara de “WHAT?” Supe de inmediato que yo no era lo que esperaba.
Supongo que, basándose en la somera descripción que mi amigo hizo de mi persona, el citado a ciegas estuvo fantaseando por unos días, imaginando que, si era “algo guapa”, tenía más o menos buena figura, no muchas arrugas, su prolífica y lujuriosa mente empezó a construir un prototipo de Maribel Guardia. Seguro estaba esperando a un mujerón de largos cabellos negros azabache con extensiones y toda la cosa, pestañas de abanico, labios carnosos, curvas peligrosas, escotes pronunciados, trasero prominente y uñas de Nosferatu decoradas con esmero. Y ¡Sácate las babuchas!…le destruí toda su fantasía…porque llegué con mi cabello corto y blanco, flaquita, con poco maquillaje, vestida con un traje sastre y con menos defensas traseras que un March de la Nissan….y claro, mis peculiares lentes para leer estilo “mata pasiones”.
Pero cuando ví en su cara como su fantasía se hacía añicos en el piso de aquel fatídico restaurante, pensé: ¡Pues ni que este fuera William Levy o Brad Pitt!…El pobre no se ha visto en un espejo.. …He de confesar que aunque yo no esperaba encontrarme con “Adonis”, por lo menos sí esperaba encontrarme con alguien menos víctima de los estereotipos….O sea, el tipo era mayor que yo y evidentemente, a juzgar por su aspecto -como el juzgó el mío-, Pues, digamos que no era un modelito salido de la portada ni de la contraportada del GQ. Me pregunto ¡¿Qué diantres les pasa?!.
La cosa no hubiera estado tan triste si por lo menos el muchachón hubiera tenido buena conversación, pero él no quería platicar…quería ligar, tenía una fantasía que no era compatible con mi fisonomía y mucho menos con mi forma de ser…Si yo hubiera sido como Maribel Guardia alguien por el estilo, quizás el soñaba con una noche de pasión y tal vez, una cierta relación donde uno se acueste pero no le cueste. Y créanme…ni Maribel por más “sexy” que se vea, se hubiera prestado a tan vana situación. De eso estoy segura. Por ende, seguro pensó que la cena, aunque fueran tacos, le salió cara porque no hubo final feliz. Entonces, queridos amigos míos, como les estaba diciendo: el tipo esperaba a Maribel Guardia y le llegó Lolita Ayala (con todo respeto)….esto no es para mí…uno ya no esta para llenar ojos ni complacer caprichos…quizá soy una destructora de fantasías…Uno es lo que es. En cuanto a “citas a ciegas”…debut y despedida.
*Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

