Tragedias no avisan

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Llegan en cualquier momento, parece que lo suyo es tomar indefensa a la gente, suceden en un instante; donde sea es que pueden ocurrir tragedias tan graves y fatales, sobre todo las de fenómenos naturales, como las recientes inundaciones, al menos las últimas tres en nuestros alrededores.

Hablamos -y que el Señor nos libre de más inundaciones y otras avenidas de agua- como las que pegaron en Tamaulipas, el 27 de marzo en Reynosa (87 colonias bajo el agua); y este 1 de julio en Tampico, Madero, Altamira, González, Soto La Marina, Xicoténcatl y Casas.

Ni qué decir de la tragedia texana del viernes 4 de julio en Kerrville, con una cifra preliminar actual de más de 100 muertes y 27 niñas desaparecidas.

GOBIERNOS ACIERTAN

Acá en nuestra tierra tamaulipeca, ante lo ocurrido tanto en la frontera norte, como en el cono sur, simplemente los gobiernos federal y estatal se la rifaron para amainar los problemas derivados de ambos sucesos graves.

Afortunadamente y como dijo este lunes 7 la presidenta Claudia Sheinbaum; “Es que con Américo se vive un ambiente muy distinto en Tamaulipas”.

(¡Bolas don Cuco! Ahí te hablan “Chompa de Res”).

Bueno, el caso es que gracias a Dios y a la naturaleza (esta se portó benévola en lado mexicano) y a los gobiernos de CSP y AVA que actuaron y les tocó hacer lo suyo, las cosas no pasaron a mayores.

Y no por no tocar el tema, esto no puede de ocurrir aquí, sí, en nuestro Nuevo Laredo, máxime que ya nos hemos visto rodeados de ellas, sin ir tan lejos, Piedras Negras y Ciudad Acuña, hermanas ciudades fronterizas ubicadas cerquita, a tiro de piedra, ambas han sufrido dos veces cada una las muertes y los estragos de trombas, tornados, tormentas u lo que sea, como las quieran calificar o llamar los meteorólogos.

Tragedias también con su buen número de fatalidades e increíbles y cuantiosos daños.

Sin ser alarmistas, (veamos Reynosa y a Tampico-Madero-Altamira) y por si algún día se necesita, todos debemos tener un Plan “PSLM” (Por Si Las Moscas).

¿Qué haría usted en caso de que se vengan las grandes aguas y empiecen a cubrir su casa, sí, su hogar? Digo, porque ya vimos que en otras partes sucede, así que no sea usted de los que creen que nada puede pasar.

¿Ya tiene con la familia, previsto el movimiento de salvación que harían, han planeado, diseñado y bien entendido un protocolo, una idea de acción a implementar en dado caso? ¿Tienen su Plan A y su Plan B?

Pero antes que eso, debemos estarle muy agradecidos al Señor, por mantenernos ajenos a esos fenómenos hórridos, aquí en Nuevo Laredo hemos sido salvos gracias a Él.

Sólo padecimos algo casi a la medianoche del sábado 14 de septiembre del 2024, cuando el techo del Puente del Comercio Mundial se vino abajo. Una tromba desgraciada coronada de granizos enormes nos pasó de refilón por la orilla del pueblo.

O antes, la crecida del río en julio del 2010, que el nivel del afluente casi toca la superficie de rodamiento del Puente Internacional Número Uno, con evacuaciones de familias que habitaban en colonias junto al Bravo y que estaban ubicadas abajo del nivel del río, tales como El Remolino.

LAREDO, TEXAS: DE MIEDO

Pero en Laredo, Texas les fue más feo, ese mismo fenómeno del pasado 14 de septiembre, sí que causó estragos, desde el poblado de Río Bravo y las colonias Santa Rita, Santa Fe y Riverhill en el sureste, hasta el Camino a las Minas y sus parques industriales, en el noreste laredense.

Y en la misma hermana ciudad texana, el 29 de mayo del mismo año pasado (2024), la colonia Green Ranch en el noroeste, sobre Camino a las Minas, fue arrasada por una tormenta, afectó o destruyó buena parte de por lo menos una veintena de casas.

Y antes, para mayor terror, ese pequeño residencial vivió la misma película dos veces, en los años 2003 y 2016.

O sea ¡tres veces golpeada esa colonia, con destrucción de casas, ¡Muchas de ellas!

Y es porque todos en este mundo -ya rebasamos los 8 mil millones de habitantes-, nos hemos encargado con nuestras acciones tan contaminantes, tan agresivas hacia el medio ambiente, de descontrolar el comportamiento de la naturaleza, hemos desgraciado lo ecológico, con olímpico desparpajo y singular dedicación, nos pintamos solitos para dañar lo que no deberíamos perjudicar, o sea a nuestro entorno.

No tendríamos que golpear al planeta, hasta parece lógico que el globo terráqueo tenía que trastornarse y así “manifestárselo” a los culpables.

Algo así como una respuesta natural en contra de tanto abuso.

Y por eso es que ahora todos vamos a pagar por nuestros abusos, peor aun, pareciera que los castigos vendrán más seguido, como respuesta, quizá porque no ponemos remedio a estos estropicios, a la destrucción progresiva y cada vez más severa.

La naturaleza nos golpea, porque nosotros la atizamos, lo hace porque nosotros no tenemos o no demostramos la más mínima intención de corregirnos.

Pero en fin, ojalá Nuevo Laredo nunca se vea en el espejo de Kerrville, en el de Reynosa, o el de Tampico-Madero-Altamira.

Feliz semana para todos y a seguir dándole la resistencia a la canícula, pidamos que llueva, pero ¡ey, Tláloc! Algo tranquis, calmantes montes, alicantes pintos.

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