Vagando por las redes sociales se puede encontrar joyitas de opiniones e información para poder conocer un poco más de algún tema en particular.
En momentos de ocio, he podido encontrar desde chismes, anécdotas y hasta información inédita que impulsa la curiosidad. En la semana encontré una entrevista del exfutbolista “Shaggy” Giménez, quien tiene un podcast sobre temas futboleras, y entrevistó a otro exfutbolista, Miguel Layún.
Dentro de los distintos temas, me llamó la atención que Miguel Layún platicó basado en su experiencia, sobre una de las diferencias entre la mejor liga de fútbol en el orbe, la Liga Premier de Inglaterra, y las demás ligas en el mundo.
En su opinión, Layún comentó que la liga Premier tiene un estándar en su reglamento sobre el césped de las canchas, que incluye el largo del césped, el como regar el campo antes del partido y en que cantidad y demás detalles sobre el cuidado del mismo. Layún atribuía este reglamento a la velocidad con la que se jugaba el fútbol ingles y le daba crédito en el aporte que se tenía sobre el espectáculo.
Por años hemos visto la evolución o involución de los campos en el futbol mexicano, desde el estadio BBVA que un día sí y el otro también lo presumen como el mejor de Latinoamérica, pero por años su césped fue de los peores en México, causando críticas y burlas sobre la mala planeación, problemas de la tierra no tomados en cuenta, así como problemas incluso en el ángulo del estadio para poder recibir sol en el campo.
Por años el pasto se sacaba por metros, los jugadores en barridas casi llegaban a China y hasta Nahuel Guzmán en su constante acto de “Brincos dieras” le hacía al jardinero. Recientemente hemos visto estadios como el de Chivas, Querétaro y el de Cruz Azul, que por planear eventos ajenos al deporte para obtener recursos, descuidan la planeación deportiva y permiten juegos en potreros de campo.
Es muy del continente el sacar ventaja en detrimento del espectáculo, lo vemos como maña, experiencia, viveza, entre otros calificativos acorde a lo que se quiera ensalzar o criticar. Algunos dejan el pasto alto, otros lo riegan poco o mucho para buscar lentitud o velocidad en el juego, otros les vale y hasta pintan de verde pedazos de tierra, algunos ponen pasto nuevo con la fecha cercana de un partido y queda suelto para aguantar el ajetreo de un partido.
Por otro lado, tenemos campos de pasto artificial, para ahorrarnos unos pesos, como en Tijuana y en su tiempo en Chivas. Es muy de USA el tener estos campos, para ahorrar unos centavos, pero llegando incluso a atribuirse lesiones frecuentes en deportistas de todo tipo, pero ni eso detiene al capitalismo rapaz deportivo, por lo que en México siempre hay uno que “apuesta” por este tipo de campos.
Al final, solo desnudamos el no tener un objetivo como liga, ya que cada quien tuerce las reglas a conveniencia, mientras que las ligas top tienen al cliente como objetivo principal, en México tenemos que ganar como sea, en lugar de desarrollar talento, se desarrollan mañas para llegar al objetivo con menor esfuerzo, por lo que los campos juegan su propio partido, y quien domina la localía, puede agregar este ingrediente a su favor.
Valdría la pena estudiar reglas similares a Inglaterra, en este caso, al menos para los campos, y así poner otro grano de arena para que el talento se muestre, y sea la parte deportiva la que reine sobre el espectáculo y la ganancia, si bien, con pleno balance, pero con un objetivo, difundir el deporte del fútbol que tanto nos atrae.
Ojalá algún día las canchas no sean el tema, sino el como tratamos el balón en el camino al gol.
¡Saludos desde el sillón!


