Donna, Tx.-
Registros judiciales dieron a conocer nueva información sobre el asesinato de un hombre ocurrido el pasado sábado en el hotel Texas Inn, ubicado cerca de la intersección de Salinas Boulevard y la Interestatal 2, donde la víctima recibió un disparo en la cabeza tras asistir a una fiesta en una de las habitaciones.
De acuerdo con la información, la víctima fue identificada como Luis Cosme Edoardo Iriarte, de 29 años de edad, quien era residente de San Juan, Texas. La investigación inició cuando un testigo contactó al Departamento de Policía de Donna para reportar actividades sospechosas en la habitación 120 del hotel.

Según la declaración del testigo incluida en las actas de causa probable, Luis Cosme asistió a una reunión junto con Oscar Rodríguez, de 20 años, originario de Weslaco, y su novia, Zoey Roselynn Solís, de 17 años, de Alamo. Durante la convivencia, Iriarte ofreció 20 dólares a Rodríguez para continuar la fiesta, dinero que fue aceptado.
El testigo señaló que se retiró alrededor de las 2:00 de la mañana, pero regresó más tarde por una botella de licor que había olvidado. Al volver, Rodríguez abrió parcialmente la puerta para entregarle la botella, momento en el que el testigo observó sangre y a una persona tirada en el suelo, por lo que alertó de inmediato a las autoridades.
Al llegar al lugar, los oficiales encontraron a Rodríguez dentro de la habitación junto al cuerpo de Iriarte, el cual había sido lavado y envuelto en una manta. Durante el interrogatorio, Rodríguez declaró que disparó contra la víctima en defensa propia, tras una pelea en la que, según su versión, Iriarte se tornó agresivo. Indicó que, aunque la víctima retiró el cargador del arma, él sabía que aún quedaba un cartucho en la recámara y accionó el arma.

Las autoridades también interrogaron a Solís, quien admitió que ambos lavaron el cuerpo, lo envolvieron y trataron de limpiar la sangre en la habitación. Como resultado, Rodríguez y Solís fueron acusados de asesinato, delito grave de primer grado, así como de manipulación o fabricación de pruebas físicas, delito grave de segundo grado.
De ser encontrados culpables por el cargo de asesinato, ambos podrían enfrentar cadena perpetua en prisión. Los registros judiciales no indican quiénes son sus abogados defensores y, hasta el momento, permanecen detenidos sin que se haya logrado obtener una postura oficial de su defensa.


