Crónica de un viaje de los samuráis azules hacia Monterrey

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Tokio, Japón.-

Veo que llovió mucho en Monterrey. Pues por acá también. Estamos pasando un mega tifón que colapsó todo el sistema de transporte. De hecho, faltaron muchos de mis alumnos que no pudieron llegar.
Menos mal que el avión de los japoneses salió a tiempo. Por lo que he visto, ANA Airlines les habilitó un vuelo directo Narita-Monterrey. Hubo una ceremonia de despedida y mucha gente fue a apoyarlos. El toque ceremonial y formal es característico en esta cultura, por lo que hubo -como se acostumbra- regalos simbólicos y discursos.
El discurso del director técnico Hajime Moriyasu resaltaba los valores japoneses: “trabajar juntos, trabajar duro…luchar con valentía hasta el final”. Y precisamente eso es lo que llevaba el veterano Yuto Nagatomo (quinto mundial) en una especie de bandana o cinta en la cabeza (llamadas aquí “hachimaki”). Unos ideogramas que se traducen como “espíritu de lucha” (闘魂 que se leen como Tōkon).
Los despidió mucha gente con banderas, respetando siempre los espacios acotados en el aeropuerto de Narita, para no interrumpirles el paso, ni a ellos ni a los usuarios regulares del aeropuerto. Otro detalle apreciado en esta cultura: una tarjeta con buenos deseos de parte de mucha gente, en la que se combinaban todo tipo de ideogramas de ánimo y se repetía en español una palabra clave: “¡Vamos!”.
El mismo personal de la línea aérea se puso la camiseta de los “samurai blue” y fueron despedidos entre reverencias y luces especiales.
Se fueron desafiando un tifón y llegaron entre lluvias torrenciales a Monterrey. Esperemos que los dioses del viento (Fūjin) y Tláloc pacten para allanarles el camino…

Por: Silvia Lidia González

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