Mundial al triple

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La FIFA probó por años los Mundiales en un país, después experimentó con 2 y ahora va por 3 países sedes, tal vez un día mejor hagamos una liga mundial de naciones.

Podríamos hablar de costos, pero a la vez han buscando llevar más y más equipos a una justa que cada vez requiere más recursos, más patrocinios y más aportes locales qué no cualquier país sigue dispuesto a despilfarrar porque si las aficiones no se mueven en masa, no hay mucho por recuperar de un recurso que ya parece más gasto que algo retribuible con turismo.

Desde hace tiempo el fútbol es más negocio que deporte y nos podemos poner románticos, pero el dinero manda y mientras haya jugadores que cobren millones, todo costo irá aumentando, por que así funciona la vida y no se gana del aguante, sino del dinero que haya en la cuenta del banco.

El efecto dominó se va a los boletos, comida, camisetas y demás; los patrocinios cada vez son menos accesibles y quien le quiera entrar, necesita de dinero constante y sonante, o porque creen que dejaron entrar a las casas de apuestas, quienes ya movían millones con el juego, la FIFA solo necesitaba un pedazo de ello.

La base social depende de la TV o boletos baratos, a veces ni uno ni otro está accesible, luego vemos los famosos intentos de portazo donde grupos de aficionados intentan entrar a la brava, peros allá de la violencia, esa la inaccesibilidad de un deporte que nació del pueblo y ahora está en manos del cacique.

Se ocupan ahora tres países, más estadios, más derechos por vender, pausas de hidratación ante la sed de más recurso, se ocupa vender y vender bien, todo puede ser restringido y liberado por una cantidad adecuada al mercado, incluyendo a la prensa que hasta la comida en la cobertura de los juegos se les vende.

Un país ancla y dos países que les alegren las migajas, restricciones hasta para ir al baño y modos y maneras cuestionables, ese será el saldo de un mundial en una época de guerras y nuevos poderes, de viejos poderes cayendo pero aferrándose y de una institución mundial que vendió su alma al diablo por un pedazo de afición que a la vez le vale tres cacahuates este deporte.

No todo es queja, no todo es malo, pero lo cuestionable siempre opaca a la bueno, que es y seguirá siendo el balón rodando, los visitantes disfrutando otra cultura, las fiestas y el folclor qué al menos por unas semanas dan la sensación que un mundo mejor es posible, hasta que volvemos a recordar las diferencias y las fronteras se vuelven a cerrar.

Al final un puñado de países lucharán en el campo por un trofeo que vale cuatro años, que corona al mejor que se adapte a las circunstancias, donde regularmente lo disputan los mismos pero siempre hay una sorpresa que nos alegra y nos hace soñar qué todo es posible, aunque la realidad nos alcance después.

Favoritos los de siempre, un matemático dice que Holanda, otros piensan que España o Alemania; al final nos faltan unas semanas pero esta copa pinta para ser señalada por el no uso el español, de las restricciones americanas, de los boletos caros y de la FIFA controlando hasta la ida al baño.

Sea como sea, para los que pueden y para los que no, para los que su equipo es contendiente o no, que sea una fiesta que nos una aunque sea unos instantes, que gane el mejor, y a disfrutar lo que acontece cada cuatro años.

Los saludos desde el estadio, agradezco a Hora Cero ésta oportunidad, sigan la cobertura y los leemos en las redes.

¡Saludos desde el único estadio mundialista de Nuevo León!

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