Así la justa veraniega de cada 4 años en el fútbol.
Países que quizá soñaron estar en un campeonato mundial de balompié están dando dolores de cabeza a los clientes frecuentes en la primera fase del certamen.
Cabo Verde, Arabia Saudita, Jordania, Haití, Curazao entre otros, que en esta edición tuvieron cabida; si bien es cierto difícilmente calificarán, han sido sinodales preocupantes para las potencias a las cuales han hecho correr y batallar en algunos de los casos.
La primera fase ha sido el ensayo de lo que serán los 16avos, donde ahí sí estarán los recurrentes a esta competencia y dónde tendrán que demostrar todo su poder para pasar a octavos a un matar o morir.
Hay quienes iniciaron con todo como Alemania, Brasil, Inglaterra, Francia y Argentina (este último con la mentada ayudita), que no han bajado su nivel. Otros como Países Bajos, España y Portugal que para el segundo juego despertaron y se perfilan en el grupo de los favoritos.
Atrás de ellos Noruega, Estados Unidos, Canadá, México, Japón y Colombia que quieren levantar la mano aunque de ellos me parece que los anfitriones principales, los vikingos y asiáticos tienen con que sacarle un susto a los del grupo de favoritos mientras que los otros dos anfitriones así como los cafetaleros, tendrían que hacer la hombrada.
Decepciones en esta primera ronda pondría sin dudarlo a dos sudamericanos, Uruguay y Ecuador. Los charrúas de plano parece no quieren ni estar ahí y los ecuatorianos no saben como definir frente al marco rival.
En cuanto a las aficiones, me quedo con la noruega y la japonesa, mientras que la organización, ha quedado a deber.
Del arbitraje mejor no digo porque a diferencia de otras justas de este tipo, en esta edición, ha caído en el descaro en algunos de partidos.
¡Qué gane el mejor! Aunque no siempre sucede.


