España dominó de pi a pa, los argentinos buscaban en el corazón lo que las piernas no daban porque simplemente los ibéricos han monopolizado un esférico propenso a ir con quien lo trate mejor.
Más allá de Messi y su liderazgo, Argentina se victimizó con las acusaciones de favoritismo y buscó arreglar al final con golpes lo que el vox populi sentía en este mundial, pero sobre todo el antagonismo del fútbol cortado, de ese cancherismo que es alabado cuando gana, pero odiado cuando pierde, y al final pudieron ir a penales, pero un descuido mENZO echó al traste el esfuerzo de aguantar estoicos las embestidas españolas.
El futbol ganó porque es agradable ver a España, aunque sin rival, puede llegar a adormecer tanto toqueteo sin oposición, porque los europeos se han encargado desde Guardiola en popularizar un barcelonismo que encumbró a Messi, pero ahora da frutos en su selección con un tipo que salió de la Academia formadora para guiar a unos jóvenes a ganar Europa y después el mundo.
Mientras España ha logrado una generación con identidad, Argentina se aferró a Messi y su buena prensa, el tipo bonachón que en público habla quedito, pero en privado te mata como gánster, pero que en su grupo es leal y se ganó a un conjunto de jugadores para llevarlos a dos finales y lograr una, si bien ayer terminaron en lágrimas, hace cuatro años todo era felicidad y cánticos de la hinchada, pero hoy son víctimas de todos, agarran a golpes al rival porque no aguantan lo que ellos hacen tan bien, ese “puteo” famoso que solo funciona si lo hago yo.
Juzgar a un país por las palabras de pocos es un deporte mundial, personalizar en una nación ser bonachona y gran anfitriona y demonizar a otra porque un comunicador pedante que denosta a otros países, es tan injusto como normal, porque solo buscamos la excusa perfecta para sacar lo peor en nosotros mismos y sentirnos bien al respecto.
Al final Argentina seguirá siendo potencia, España también, le sumas Alemania, Brasil y los sospechosos comunes; los demás nos emocionamos con lo que pudiera, pero nunca será, mientras americanizamos un deporte de gusto mundial con un paladar consumista que no es muy refinado, solo idiotizado a su cultural local que ahora nos quieren imponer a base de investigaciones del FBI que asustan a más de uno.
Messi llorando no me provoca sensación alguna, es un jugador elevado al máximo nivel que lo quieren poner como el más grande de todos los tiempos, aunque yo prefiero poner grandeza por cada era donde Pelé dominó, Maradona dominó y otros jugadores recientes fueron superiores en técnica y táctica, pero duraron poco por sus fiestas y lesiones, por lo que Lio es el más grande sobre Cristiano en esta etapa, y se caracterizó por su longevidad y profesionalismo en tratar a su cuerpo debía, ganó trofeos con Xavi, Iniesta y Busquets, ganó mucho dinero que dejó a Barcelona con más deudas que ganancias y ahora disfruta de vivir en Miami mientras su prioridad es Argentina.
España ganó con buen futbol, el árbitro no influyó porque cayó el gol y nos quedamos con la sensación de una final un tanto aburrida por el monopolio del esférico en los pies españoles, pero es el efecto de saber lo que haces y que eres superior al rival.
Un mundial de escándalos, señalamientos, mucho dinero y sobre todo pleitesía a una organización con más medallitas de corrupción que beneficio social como es la FIFA, que no paga ni los cacahuates de a donde va, pero como nos encanta este deporte, seguirá exprimiendo hasta el último centavo de todos.
Que viva España, que viva el…solo España, la realeza me viene y me va.
¡Saludos desde el sillón!

