Apuntes de la conquista española y el balón
Los sociólogos no se ponen de acuerdo sobre un factor que ha definido la geopolítica planetaria: los países conquistados por España están ahora en el subdesarrollo; Inglaterra puede presumir que sentó las bases de Estados Unidos, el país líder del orbe.
En el duelo por la gloria de la Copa del Mundo 2026 hicieron colisión naciones que han estado unidas por la historia, España y Argentina. El navegante Juan Díaz de Solís cruzó el océano y descubrió para Europa el Río de la Plata, y sus maravillas en la parte sur del Nuevo Mundo.
Medio milenio después las fuerzas de ocupación han sido completamente revertidas. Por lo menos en temas de futbol. Argentina manda, y donde se planta encaja su estandarte con vigor de conquistador. España nunca ha sido la dominadora del balompié. Cierto, a principio del Siglo XVI desembarcó en una tierra prodigiosa, con pueblos originarios atacamas y calchaquies, e impuso su ley. Pero no ahora, porque el monarca del orbe ha sido por décadas un rosarino llamado Lionel Messi. Y en el camino de este torneo derrotó a la orgullosa Corona inglesa, que fundó en el Siglo XVII las 13 colonias de la futura Unión Americana de carácter imperialista.
La Argentina ha tenido una gran tradición futbolera con tres campeonatos del Mundo, el primero desde 1978. España apenas comienza a figurar. Su primera Copa universal fue ganada en el 2010. Antes de eso, su círculo de victorias se centraba en las competencias europeas, vistosas, espectaculares, pero de alcance limitado.
El drama táctico en la gran final del campeonato
Se llegó el esperado domingo 19 de julio, el día marcado para la final del campeonato de la FIFA en Nueva York entre España y Argentina. Los ches habían dado, en la competencia, ejemplos demoledores de fortaleza. Pudieron revertir marcadores complicadísimos, como esos juegos ante Egipto e Inglaterra. Se habían apuntado como serios finalistas por ser el equipo a vencer.
España había batallado también, aunque jugaba con la historia en contra. Como el país retador, había hecho también un gran esfuerzo en las llaves previas, pero carecía del factor Messi, que todo lo derriba. La Pulga ha llegado pleno a la edad dorada. Por obra suya, su país es permanentemente protagonista. ¿Pero qué sí tenían los hijos de la Madre Patria? Juego de conjunto.
Lamine Yamal, el chico maravilloso, ha demostrado poseer una zurda docta, educada en la Universidad Complutense de Madrid. Con autonomía sorprendente su botín siniestro ha hecho tiros al arco y puesto pases con precisión de teodolito para brillar en la final del campeonato.
La Furia Roja se impone en Nueva York
Rodri comanda la media cancha hacia adelante como un gran general de espada en mano, y Unai Simón lució el traje pulcro como de quinceañera, pues ha hecho lances tan higiénicos que solo le han encajado un tanto en los ocho partidos del torneo. Pero la Furia no tiene a Messi. Y ya tampoco están Iniesta, Xavi, Villa, que podían hacer triángulos con vectores imposibles, como los que hicieron para encumbrar a su nación en la justa sudafricana.
Con todas sus falencias, lo que hicieron como equipo fue una proeza. Fue suficiente el marcador triunfante de 1-0, cuando el árbitro marcó el minuto último del alargue. Su estilo de juego acabó con la albiceleste, que salió al estadio de Nueva York desfigurado, irreconocible. Por vez primera les temblaron las piernas. Sus muchachos no acertaban a conectar tres pases seguidos. Se les deshacía el hilado cuando querían seguir marcando puntadas.
El sonido local voceó cuatro o cinco veces a Messi, para localizarlo, porque había desaparecido de la cancha durante el desarrollo de la final del campeonato. El miedo es contagioso y la inseguridad que demostaba su 10 se transmitió entre todos. No era su día, ni el de su equipo. La gloriosa Argentina dio su más deplorable partido en décadas. Eligió la peor fecha para amedrentarse y dedicarse a pasear el balón hacia atrás. Sin profundidad, no tiró ni una sola vez al arco en 120 minutos de acción.
España, por su parte, hizo la tarea con aplicación. Se metió al juego desde el primer minuto y se extenuó lanzando obuses hacia la puerta de Martínez, que estuvo, como de costumbre, en plan grande. Aunque bastó una sola llegada, la de Ferrán Torres, al minuto 106 del alargue, para definir la batalla de la final del campeonato con ese gol que allá en Madrid será recordado para la eternidad.
El mapa futbolero de los campeones se ha reconfigurado. En la mesa de los grandes ya pusieron otra silla para que se siente España. Argentina va a regresar, eso es seguro. Pero habrá que ver cómo sobrevive sin Lio, que ya tramita su pase de jubilación bien ganada.
Para conocer más detalles sobre el calendario de selecciones, las estadísticas históricas y las clasificaciones del torneo, puedes ingresar al sitio oficial de la Fédération Internationale de Football Association (FIFA).
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