Chilpancingo, Gro.-
Maribel Barrera, la maestra Mary, la única de 23 docentes de la Escuela Primaria General Lázaro Cárdenas de esta ciudad que da clases en la banqueta, tuvo que enfrentar el embate de los profesores de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG).
No fue en la megamarcha que ayer convocaron con otras organizaciones sociales, sino ahí donde desde hace 45 días ha trabajado dando clases extramuro a 25 niños de sexto B de esta primaria, debido al conflicto magisterial en la entidad.
“Aquí no tienen ningún derecho de venir a decirme nada, váyanse.
Aquí salen sobrando su movimiento, esas son cuestiones políticas y a mí no me interesan”, dijo Mary frente a su grupo, que ayer apenas sumó 10 niños cuando llegó a las ocho de la mañana para encontrarse otra vez con la puerta de la escuela cerrada con candado.
La maestra Araceli Fierro, de la CETEG, dijo que era una “irresponsabilidad de su parte tener a los niños en la calle, porque podría pasar algo y que violaba el derecho de los menores. La maestra disidente, quien iba acompañada supuestamente por padres de familia, insistió en que no se diera clases en la calle.
“Ya váyase señora, nosotros queremos tomar clases”, dijeron un par de pequeños.
Pero eso no fue todo. La maestra Mary también soportó el reclamo de un vecino, pues las sillas de plástico que utilizan como pupitres le estorban para sacar un auto de su cochera.
Apoyada por un par de padres de familia, Maribel Barrera tomó su bolso y libros y acomodó a su grupo frente la banqueta de la escuela. Ahí, con el rayo del sol cayendo sobre sus rostros, tomó un respiro y comenzó de nuevo con los ejercicios de lectura.
“No estoy haciendo nada malo, esto es por los niños, pero ahora los maestros me han aislado, ayer no me invitaron a la asamblea con los padres de familia, pero aun cuando haya paro vamos a continuar”, señaló.

