Víctor Manuel Vucetich parece tener su propia agenda. O algo parecido. O al menos tiene su propia manera de intentar llegar al final del torneo.
No parece interesarle ganar a cualquier precio el partido siguiente, si no es que abona a su gran objetivo: llegar fuerte, muy fuerte a la Liguilla, en busca del título.
Hombre poco expresivo, suele esbozar una sonrisa cuando recuerda aquellos partidos de su carrera donde su estrategia funcionó a la perfección y logró vencer a sus rivales.
Al técnico de los Rayados no le interesa tanto tener la pelota, si no cuando el partido lo amerita y es necesario mostrar autoridad con el esférico. Cuando no, le es suficiente con tener las ideas necesarias para aniquilar en el momento justo.
A sus jugadores prefiera dosificarlos, aún que sacrifique un poco los resultados a corto plazo, prefiere tener a todos lo más fuertes que se pueda en la Liguilla, y tener opciones listas en la banca, si es necesario.
Además, tampoco parece importarle mucho llegar como líder del torneo. Veamos, un dato revelador nos indica que es más importante para él llegar fuerte a la Liguilla, que como líder.
De los siete títulos de Liga que suma en su carrera, si tomamos en cuenta los dos de ascenso, sólo en uno de ellos terminó como líder general.
Ese superliderato lo consiguió con los Tecos de la UAG, con los que se coronó en una campaña inolvidable, en la 93-94.
Repasemos el resto de sus títulos: con Potros Neza ascendió a Primera División, tras concluir tercer lugar la fase regular.
Al León también los ascendió, tras clasificar séptimo a la Liguilla de la Segunda División. A los mismos Panzas Verdes los coronó tras terminar cuarto en la temporada.
Con el Pachuca logró el campeonato en el Apertura 2003, luego de ser tercero.
Y con los Rayados, campeón en el Apertura 2009 y en el Apertura 2010, concluyó la fase regular como quinto y segundo respectivamente.
A “Vuce” le interesa la Liguilla, más que la Liga.


