Amargo adiós

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La capitana Rebeca Bernal se despidió de las Rayadas de Monterrey, una jugadora de época que decidió irse a mitad de temporada, pero con la misión cumplida de ser la líder del equipo y lograr múltiples campeonatos. En una liga muy joven donde quienes decidieron gastar más simplemente ganan más, Rebeca se erigió como la figura que llevó a un club a levantarse de derrotas devastadoras en clásicos y finales para terminar con varios campeonatos incluyendo un bicampeonato donde más que fútbol, fueron las ganas de luchar las que llevaron a levantarse de escenarios de película.

“Rebeckenbauer” como le han llegado a decir, mostró temple, futbol, potencia física y carácter para levantarse de errores propios y de equipo, con un regaño en el momento adecuado, con una jugada inesperada, subiendo al área cuando ya no parecía haber esperanza, con goles épicos, penales cobrados como maestra, Rebeca se ha ganado un lugar en el corazón de la joven afición al fútbol femenil, pero Bernal por seguro ha puesto cimientos para que cada vez más la gente ponga atención en una liga cuyas estrellas son mayormente extranjeras.

Una estrella de la magnitud de la “Capi” merecía un mejor adiós, si bien, éste clásico no define lo que fue su estancia en Monterrey, la tamaulipeca era elegible para que su equipo saliera a comerse el campo en un clásico diseñado para que regularmente ganen las Amazonas. Las de San Nicolás tienen otro nivel de plantel, si bien no han aprovechado el mismo en los últimos torneos, Rayadas depende de sacar el extra en partidos importantes como contra América y Tigres, cuyos planteles son mas poderosos, lo cual resalta los logros recientes, pero a la vez no les deja espacio para tener malas rachas o malos momentos en el campo porque equipos de ese nivel no te perdonan.

Amelia Valverde deberá ajustar tuercas ante la salida de la venida de Tamaulipas, porque Merel es la otra gran central y requiere compañía de nivel, si desean pelear algo esta temporada.

El instinto asesino en el clásico fue descomunal, fue un poco triste ver esta despedida, pero a la vez espero Rebeca les haya dejado dicho que en el fútbol no hay tiempo de descansar, de echarse a la hamaca, porque si bien se tiene logros recientes, siempre queda en el aire, igual que en el equipo varonil, que les falta redondear el plantel y que algunas extranjeras e incluso mexicanas están más becadas por amistad que por rendimiento.

En algún punto se acaba el crédito, pero Rayadas sigue ganando, pero no da la sensación de poderío que muchos externan, no al nivel de Tigres al menos, donde siguen contratando extranjeras de nivel superlativo.

Rebeca deja un hueco grande, probablemente más en el vestidor, pero en la cancha se notará y mucho su ausencia, porque el control de balón, la búsqueda de este en todo momento a veces tapaba la falta de liderazgo del medio campo en donde les falta saber como distribuir el balón y suelen saltarse demasiado las líneas.

La nueva aventura de Bernal nos dirá con el tiempo si valió la pena, pero se celebra la búsqueda de nuevos retos, a la vez lamento que México no sea el destino para satisfacer esa necesidad de logros, debido a que USA y Europa tienen ese monopolio.

Las cualidades de la capitana tendrán su prueba máxima, tiene todo para triunfar, pero a la vez tendrá que ponerse al nivel de jugadoras un escalón arriba del acostumbrado, por lo que el amargo adiós de este clásico espero nos regrese en unos años a una jugadora mucho más avanzada de lo que hemos visto.

Suerte Rebeca, espero se te de la difusión para que podamos seguir generando afición por un deporte que da alegrías y genera ilusiones, no es un adiós sino un hasta pronto.

¡Saludos desde el sillón!

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