Los que andan medio nerviosones –y no precisamente por jugar la semifinal ante Inglaterra– son los directivos de la Asociación de Fútbol Argentino, que dirige Claudio Tapia.
Fuentes allegadas al caso aseguran que el FBI aceleró en las últimas horas la investigación por presunto lavado de dinero del organismo argentino que depositó decenas o cientos de millones de dólares en bancos de la Florida y en el estado de Delaware, un paraíso fiscal que existe en Estados Unidos donde los bancos no te hacen muchas preguntas sobre la procedencia de los recursos que lavan, perdón, que reciben ahí y luego salen ya limpios a otras instituciones bancarias del país o del extranjero.
La justa mundialista entra esta semana en su etapa final, y Tapia circula en los Estados Unidos viendo siempre por encima del hombro porque siente que los de las tres letras amarillas en las chamarras azules le pisan los talones.
Según el periódico La Nación, los investigadores buscan determinar el destino y manejo de cientos de millones de dólares por parte de Tapia, así como descubrir si dichas operaciones configuran delitos bajo la jurisdicción estadounidense.
Fiscales y agentes del FBI con base en Washington DC y Miami –sostiene La Nación– analizan también si los movimientos financieros vinculados a la AFA constituyen ilícitos como lavado de activos o fraude a través del sistema bancario del país norteamericano.
Especialistas consultados por el diario Clarín coinciden en que el denominado FIFAgate constituye el antecedente más cercano para investigar la situación de la AFA. En aquel expediente, la justicia de Estados Unidos abrió la investigación debido a que los pagos de los sobornos circularon a través del sistema bancario norteamericano, a pesar de que los hechos principales se habían desarrollado fuera de ese país.
La FIFA ya había sido investigada en su momento por el FBI por sobornos otorgados a federativos y presidentes de federaciones para votar en favor de sedes como Sudáfrica y Qatar, para que se celebraran en esos países las Copas del Mundo de 2010 y 2022.
¿Pero por qué intervino FBI en asuntos de FIFA?… porque dos directivos de la Concacaf Jack Warner de Trinidad y Tobago y Chuck Blazer, de la federación estadounidense, fueron de los sobornados.
Más allá de las trampas de Argentina en la cancha, éstas también se están dando fuera de ella.
Algo que pareciera no importarle mucho a Infantino quien sigue empeñado en manipular de la manera más descarada los resultados de los partidos, a través de sus sicarios con silbato para que los celestes levanten la Copa.
Algo que ya parece un chiste, en lugar de provocar indignación en el medio futbolístico mundial. Los argentinos son una vergüenza en todo el planeta fútbol y están ensuciando la pelota que dijo Diego que no se manchaba.


