Se acabó (por fin) la temporada y gracias a Dios sin el ¨Play in” o como se llame el invento ese de los directivo$, y entrar directo a la Liguilla los ocho mejores durante el torneo. Un torneo para festejar por un equipo local y el mismo torneo para olvidar por el otro equipo, aunque para el otro equipo, el torneo se le había acabado desde fechas atrás, aunque ellos no quisieran verlo, porque añoraban un golpe de suerte. Golpe que nunca llegó.
Culpables del fracaso, muchos; responsables, pudiesen ser muchos, aunque para deslindar responsabilidades, la culpa caería en unos cuantos, que serían las cabezas, por algo que parece tener mucho tiempo, “es más fácil cortar una cabeza, que muchas”.
En esta jornada se terminó el torneo de Liga y seguirá con la Liguilla con el esquema anterior, los ocho mejores; uno vs. ocho; dos vs. siete y así sucesivamente y se eliminaran a dos juegos, de visitante y de local; y dentro de esos ocho esta un equipo local, ¿cuál?, el que hizo bien la tarea, el otro… gracias por participar.
Y para “asegurar” su clasificación, este equipo, propino dos golizas , la primera a su rival en la Liguilla, Chivas, y la otra al ya desaparecido equipo de la Primera División, Mazatlán, que se convertirá en Atlante la próxima temporada.
Al otro equipo de la localidad le tocó “bailar con la más fea”, ya que fue eliminado del torneo Concachampions de la zona que representa, y además quedó muy lejos de clasificar a la Liguilla de su torneo local, en lo que fue, un par de torneos para olvidar dada la calidad de sus jugadores y su técnico.
¿Qué se viene para ambos equipos?, al primero, intentar jugar una gran Liguilla y luego tener una gran participación en el torneo internacional en la que todavía está en juego.
Para el otro, recomponer; levantar el ánimo, ver objetivamente sus necesidades de personal involucrada en la operación, incluir a los que considere necesarios y darle las gracias a los que no encajan en los objetivos y decirles, “gracias por participar”.
Nos leemos en las Finales.


