Aunque el mexicano Sergio “Checo” Pérez quiere ser campeón del mundo como todo piloto en la máxima categoría del automovilismo, dos carreras pueden ser las que terminen por sentenciar sus esperanzas.
Y es que después del gran y parejo inicio de temporada que tuvieron tanto él como el actual campeón del mundo, Max Verstappen, todo parecía que la pelea por el título iba a ser una historia similar como la del 2016.
En aquella temporada, la escudería Mercedes se vio involucrada en un “bello” problema con Lewis Hamilton y Nico Rosberg, que compitieron cuerpo a cuerpo y llanta a llanta por el mínimo punto. Rosberg logró vencer a Hamilton con una diferencia de solo 5 puntos, 385 puntos por Rosberg y 380 por Hamilton.
Si recordamos a inicios de la presente campaña, al jalisciense se le había aplaudido por acercarse a neerlandés en las clasificatorias, cosa que Checo tuvo que mejorar, tanto así que en muchos momentos la diferencia era de solo 500 milésimas, en la campaña anterior estuvo casi a 1,1 segundos de Max y si hablamos de ritmo de carrera en Pérez hubo y una gran mejoría que hasta en varias ocasiones a Verstappen los ingenieros le pidieron bajar el ritmo que ocasionaba tener al mexicano detrás.
Las peleas y egos constantemente embarcaban al equipo, de si Max es el niño caprichoso consentido, que si el carro está hecho para el manejo del holandés y muchas cosas que se hablaron y en su momento Checo pedía su lugar y que se le respetará. Pero porque no se acuerda la gente de cuando el Team Principal de Red Bull, Christian Horner, dijo que no iba a haber instrucciones de equipo siempre y cuando estuvieran cerca, en ese momento Max se enfureció con el equipo y a Checho le terminaron dando su lugar.
Entonces llegó el gran premio de Mónaco y las esperanzas de la pelea por el campeonato se empezaron a trastabillar para Pérez, un error propio del piloto lo puso en la última posición, cambio de página a España y otro error lo dejó fuera de la Q3, y van dos carreras donde solo ha logrado sacar 12 puntos y son dos carreras donde el mexicano nos guste o no ha tenido errores propios que lo han alejado casi 53 puntos de diferencia con su compañero.
Así que si Checo quiere cambiar el destino de la temporada aún está a tiempo, porque el nivel demostrado por Max Verstappen está en otro nivel.
Porque de lo contrario se le escapa, se le escapa el campeonato del mundo.


