Como dijo El Matador…

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La Regla 12, dice:

“Se considerará juego peligroso toda acción que, al intentar jugar el balón, suponga riesgo de lesión, incluso para el propio jugador.

El jugador que baja la cabeza (por debajo de la cintura) se expone.

El adversario que despeja no es automáticamente culpable,.

Si el árbitro entiende que el que bajó la cabeza provocó la situación peligrosa, la sanción puede ser juego peligroso en su contra (aunque él resulte lesionado).

Eso dice el reglamento, que el silbante del partido Pachuca-Cruz Azul aplicó mal: Expulsó al defensor Aceves que despejó el balón, luego llegó la cabeza del jugador cementero a impactarse en su zapato. Penal y roja.

Que el Club Pachuca debería protestar, si estuviésemos en un país y un fútbol civilizado. Acá, donde le perdonaron a la Máquina tres penales ante Chivas hace dos fechas… no creo. No hay maldita manera de que esto suceda.

Me parece preocupante que en un espacio donde deberíamos hablar de fútbol solamente y de lo que hacen o dejan de hacer en la cancha los futbolistas, algunas veces, como en esta jornada, tenemos que centrarnos en todos los errores arbitrales que se están dando.

Comencemos por recordar que todavía en febrero pasado el dirigente de los silbantes en México era un chileno (Osses); hoy es un argentino (Elizondo). Ambos proceden de un fútbol de menor nivel en todos los sentidos que el fútbol mexicano. Y el argentino, muy cuestionado por corrupción.

Y no solo en el duelo entre Tuzos y celestes hubo esas fallas por parte de los colegiados.

En el juego de América vs Chivas, hubo un jugador lesionado en el segundo tiempo. Tardaron tres minutos en sacar a Alvarado; al minuto 88 anota González para Chivas el 2-0, entre la celebración y un conato de bronca se fueron cuatro, cinco. No hubo revisiones en VAR. Se perdieron en total unos 7-8 minutos.

Al minuto 92 reanudaron y dijeron que serían 13 de reposición. Dieron 17. En ese ínter, América anotó luego de una falta inexistente que se inventó Zendejas y el juez Óscar Macías les regaló el tiro libre que se convirtió en el 1-2.

A falta del Gato de Emilio, Macías les echó la mano y ni así pudieron.

En el juego entre Tigres y León les anularon un gol a los felinos por una falta previa de Herrera sobre James. Correcta decisión. La que no estuvo bien fue la expulsión de Sánchez Purata. Llega y juega el balón con fuerza y choca con el rival, pero eso jamás era roja. Falta sí, por la fuerza desmedida, pero roja no.

En el duelo entre Atlas y Santos le marcaron un penal en favor de Santos por una falta sobre Kevin Palacios. El árbitro revisa el VAR y decide que no, que dijo mi mamá que siempre no. El defensa trabó atrás, rozando la pierna del atacante, haciéndolo trastabillar y arriba lo empuja por la espalda. Doble falta. El juez y los que estaban en el VAR no vieron nada y echaron para atrás el penal que ya estaba marcado.

El problema de los jueces es que son muy ingenuos, por decirlo en una forma educada. Si jamás en su hermosa vida jugaron fútbol, no pueden saber las mañas de los jugadores y los engañan como a bebés de pecho.

Como dijo Luis Hernández cuando le pregunté un día –cuando jugaba en Tigres– como le hacía para que los árbitros no detectaran que él solo se cometía los penales, trabando un pie con el otro.

– Es que están bien pendejos!, dijo El Matador, soltando una risotada.

Y sí.

– Tigres no pudo salir con el triunfo de su cancha ante el León, luego de jugar mucho tiempo con 10. En partido muy luchado donde prevaleció el músculo y la bravura de los locales, pero faltaron ideas. Correa, imparable. Normal, si acaba de llegar. Ya le agarrará el modo, como hacen todos.

Monterrey muy bien, sin muchas lámparas, sin los elogios desmedidos de la prensa chilanga, y sin las ayudas que dan a los Cementeros y a las ratas americanistas, sigue al frente de la tabla.

Las silbantes Karen Hernández (Toluca-Puebla) y Katia Itzel García (Querétaro-Monterrey) , hicieron unos trabajos arbitrales discretos, limpios, sin las complicaciones de sus colegas varones.

DUDA: ¿Qué le pasó al portero del Puebla, Julio González, que andaba muy generoso con los atacantes choriceros?

En el primer gol, el balón lo regaló para que lo fusilaran; en el segundo supuestamente estaba cubriendo el primer palo y por ahí “se le pasó” un fogonazo de Gallardo; y en el tercero, cuando el balón pasó junto a él, encogió las manos…

Por mucho menos que eso, echaron a Gudiño del fútbol portugués. Y a Andrada, de Rayados, pero acá hicieron como que nadie se dio cuenta…

Malditas apuestas… esto ya huele a podrido.

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