Siempre he creído más en la cantera que en los contratos millonarios. Para mí, el verdadero talento nace en las colonias, en las canchas de tierra y en los jóvenes que entrenan todos los días con el sueño de debutar en Primera División.
Me da mucha tristeza ver cómo, en ocasiones, toda la atención se centra en traer jugadores de élite, mientras los canteranos siguen esperando una oportunidad. Ellos también tienen calidad, sacrificio y, sobre todo, hambre de triunfar.
También me extraña que Guido Pizarro, viniendo de un país con una gran tradición futbolística como Argentina, no haya intentado apostar más por el talento surgido de la cantera de Tigres UANL. En mi opinión, sería positivo ver más oportunidades para los jóvenes formados en el club, ya que muchos de ellos tienen el deseo y la capacidad de competir por un lugar en el primer equipo.
No estoy en contra de los grandes fichajes, pero pienso que un club también debe mirar hacia su cantera. Ahí hay futbolistas que sienten los colores, que están dispuestos a dejarlo todo por una oportunidad y que no llegan pensando primero en un contrato millonario, sino en cumplir el sueño de jugar al máximo nivel.
Porque el futuro de un equipo no solo se compra; también se forma.
Tigres atraviesa una etapa en la que no parece tener el mismo margen para incorporar jugadores de élite como en años anteriores. Ante ese escenario, una alternativa es apostar con mayor fuerza por los canteranos.
Los jóvenes formados en casa llegan con hambre de triunfar, dispuestos a ganarse un lugar en el primer equipo y demostrar su calidad antes que pensar en contratos millonarios. A veces, la mejor inversión no está en un fichaje costoso, sino en darle una oportunidad al talento de la cantera.
El talento del barrio sigue siendo el semillero más grande del fútbol mexicano.
Mientras en cada colonia hay jóvenes con calidad, hambre y sueños, muchos se quedan en el camino porque existen denuncias y señalamientos de que, en algunos procesos de fuerzas básicas, se les ha pedido dinero para recibir oportunidades. Esa práctica, cuando ocurre, le cierra la puerta al verdadero talento.
El fútbol debe premiar el esfuerzo, la disciplina y la capacidad, no el dinero. México tiene jugadores de sobra; lo que hace falta son más oportunidades justas para que cualquier niño pueda llegar a la Liga MX por méritos propios.
El barrio tiene talento. Lo que necesita es una oportunidad, no una cuota.


