Los que creen que saben de futbol, porque su servidor no sabe una “china…da”, dirán con toda seguridad, “¿por qué tiró el penalti el Durdevic ese, habiendo mejores tiradores?”; y si lo tirara el mejor para ellos y lo fallara, ¿qué dirían? Seguramente, ¿“por qué lo tiró ese, si nunca los cobra”?
Ahí , a once pasos de la portería, créame, “se les arruga el cutis a más de muchos”, y más, cuando saben que el tiro penal es la última jugada del partido, lo metes, empatas, lo fallas, pierdes, y no cualquier jugador tiene los tamaños para levantar la mano y pedir ser el cobrador de ese tiro definitivo; sabe que está parado en una bomba que va a explotar de acuerdo al resultado del cobro, lo mete, explota de gusto, no lo mete, no va a querer salir a la calle ni para comprar refrescos, cheves, leche para los hijos, tortillas, con las cortinas de su casa corridas para que no se vea si está o no está.
Así de cruel es un penalti, pero para tirarlo en esa instancia, se necesitan muchos “desos”. No cualquiera se anima.
Siendo realistas, sin tratar de restarle mérito al Guadalajara, Rayados está muy lejos de esas grandes temporadas, donde era un fuerte candidato al título, y no es por los jugadores que tiene, porque tiene muy buenos y excelentes elementos, hay algo que flota en su ambiente, como que necesitan llevarlos al Mercado Juárez con las “maistras limpiadoras”. Chance y ahí esté la solución.
Ahora, sí “Djuka” lo mete, ahorita estuviese escribiendo de la heróica remontada del equipo, de que la afición salió contenta por los “desos” que le metió el equipo y que así debería jugar el resto de la temporada.
Para los dizque aficionados del equipo local que señalan que les dolió ese penalti fallado, seguramente si juega el delantero rayado cada balón que toque lo van a abuchear, cuando debería ser todo lo contrario, apoyarlo para que salga de ese bache lo más pronto posible.
Hay muchos aficionados que ven a su equipo de dos maneras, si gana, son los mejores, si pierden, no valen madres, si un delantero falla un remate, lo abuchean cada vez que toque el balón, si un defensor pierde un balón y de esa pérdida cae un gol en contra, pobre defensa.
Sencillo, si ganan, son los mejores; si pierden, no valen madres. Sugerencia, quédese en su casa viéndolo por la tele y así no sufre tanto y las cheves le salen más baratas.
Y cual es el dolor de Andrés… que el de enfrente gana de último minuto.
Nos leemos a la próxima, o sea mañana, después del partido de Tigres.


