Hace algunas semanas comenté en este mismo espacio, mis dudas sobre los “entrenadores en línea” y particularmente sobre aquellos que promueven sus servicios a través de una APP, mismas que generan grandes ingresos por volumen y tienen escasa o nula atención personalizada.
En aquel artículo también afirmé que quizás para un principiante sea una forma de iniciarse en el mundo del fitness, sobre todo si es del tipo que no le gusta interactuar con otras personas o le da pena preguntarle al entrenador de su centro deportivo, sus dudas básicas.
Como lo informé, pagué una suscripción básica de V Shred, para tener la experiencia de una de las compañías que más factura en el mundo ofreciéndose como la mejor alternativa en línea para dejar de cometer errores en el logro de los objetivos.
Así como esa, que es seguramente una empresa de millones de dólares, se están desarrollando diferentes APP’s similares, algunas de gente conocida, otras de influencers, algunas de “pseudomotivadores” y muchas de personas que llevan algunos años entrenando, toman algunos cursos y pagan un derecho para que alguien les desarrolle su aplicación a través de la cual pueden monetizar sus “servicios”.
Para los que crecimos en los 70’s, 80’s, son como las revistas de aquella época que en la portada anunciaban tips de entrenamiento, rutinas y las fórmulas para ser como los atletas que ahí se publicaban.
Con el tiempo estas revistas crearon una industria, siendo la más emblemática la de la familia Weider en Estados Unidos y en México recuerdo por algunos años la de “Hércules Moderno”.
Confieso que a los 14 años comencé a entrenar en la casa, con el equipo que tenía mi padre y que consistía en algunas barras y mancuernas, por lo que me inicié entrenando de forma autodidacta y leyendo rutinas de estas revistas y en algún manual que había por ahí en el librero familiar, seguramente que venía con el equipo que se compró para el hogar.
Así que me parece normal que los principiantes se tomen de donde puedan con tal de empezar, como lo hacíamos nosotros “aprendiendo” de lo que publicaban esas revistas.
Con el tiempo y conforme fueron creciendo comercialmente, los contenidos también fueron aumentando y de pronto ya las más completas ofrecían artículos sobre nutrición, suplementación, manejo del stress y varios temas adicionales alrededor de esta actividad física que tuvo su “boom” en los 80’s después la proyección de la película estelarizada por Arnold Schwarzenegger en 1975, “Pumping Iron”.
Con esta referencia histórica y con la diferencia entre la comunicación impresa de los 70´s y 80´s con la vertiginosa aldea global de la internet en el siglo 21, me sigue pareciendo válido que los que se están iniciando en esta actividad física puedan explorar en las redes y en este tipo de APP´s una forma de conocer e introducirse en el maravilloso mundo del fitness.
Sin embargo, cuestiono mucho la ética y la publicidad engañosa con la que muchos ofrecen estas plataformas con frases tales como “sígueme y yo te digo cómo”, “mándame mensaje directo y yo te ayudo”, “tenemos la fórmula para ya no hacer más dietas ni horas de cardio para estar en forma”, “te damos lo que necesitas, gratis”, entre muchas tantas que existen en este submundo digital.
De igual forma personas que se ostentan como coaches, motivadores, entrenadores personalizados, sólo porque alguna vez hicieron una preparación para una competencia, porque tienen una historia propia que compartir o porque pagaron por un curso express para ser instructores, pero ves sus videos y no tienen ni idea de lo que están diciendo ni de cómo hacer un ejercicio correctamente.
Por supuesto que bienvenidas las historias de éxito, los testimonios y todo lo que pueda sumar en las redes, pero como dice el dicho, zapatero a tu zapatos.
¿Quieres un entrenador personalizado? Tenlo en persona, que te vea a los ojos, que vea tu forma de entrenar, que diseñe un programa exclusivamente para ti y le vaya dando seguimiento a tus avances y a tus áreas de oportunidad. Revisa su trayectoria, sus cartas credenciales, su trato, su capacidad, su preparación y por supuesto su costo.
¿Quieres un régimen alimentario? Busca un profesional de la nutrición, de preferencia especializado en deporte, que te realice un plan para cumplir tus necesidades y tus objetivos, acompañándote en el trayecto.
¿Quieres suplementación o uso de sustancias exógenas? Ten consciencia de los riesgos y busca un médico especializado, no le dejes tu salud a gente sin preparación que al final no se harán responsables si algo te sucede.
Aplicaciones como la de V Shred y seguramente todas las que siguen saliendo en el mercado porque encontraron una forma de ganar dinero masivamente, lo que hacen es adaptar planes genéricos de ejercicio y alimentación, que los clasifican en grupos y te los ofrecen a un costo muy simbólico como los 67 dólares que yo pagué para iniciar y tener la APP.
Te dicen que gratis te darán tu tipo metabólico y que sin costo tendrás la primera sesión para estudiar tu caso y darte las herramientas básicas. Esa cita virtual, por zoom, se convierte en una reunión de ventas donde un gran publirrelacionista tratará de convencerte que no te quedes con la APP básica, sino que inviertas en planes “más completos” que pueden llegar a costar más de mil dólares y que incluyen tus suplementos alimenticios de sus marcas. En otras palabras mercadotecnia pura ya que te tienen enganchado después de haberte ofrecido lo elemental.
Y terminan diciéndote recomendaciones muy genéricas que cualquier entrenador o nutricionista preparado podría decírtelo sin cobrar nada.
¡No creas en la mercadotecnia que promueve físicos perfectos con fórmulas mágicas! Y mucho menos si es gratis. Tampoco le creas a alguien que te platica su historia, te da consejos y motivación, pero no te revela que lleva años usando esteroides y hormona.
Como lo dijimos en artículo pasado, ¡hablemos con la verdad y de frente! ¡Cuidado con los “entrenadores en línea”! No somos máquinas, estamos tratando con nuestra salud y nuestro cuerpo. Busca expertos calificados y si puedes hazlo de manera presencial.


