De España a Cadereyta

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Mientras que en México seguimos siendo azotados por las asociaciones de animalistas que continúan promoviendo amparos en contra de la realización de las corridas de toros, como sucedió recientemente en Tijuana y la semana pasada en Aguascalientes, en España dos de los toreros nuestros, Ernesto Javier “Calita” e Isaac Fonseca, dieron un golpe fuerte de autoridad en la mesa con importantes actuaciones en Madrid y Pamplona, respectivamente, este domingo.

En Las Ventas, al mexiquense le negaron la oreja de cada uno de sus toros de la ganadería de Román Sorando, en la tarde de su confirmación, mientras que el moreliano abrió la puerta grande del Coso de la Misericordia en Pamplona, tras cortar oreja en los de su lote de Cebada Gago.

No me resulta una sorpresa lo hecho por Fonseca en su debut como matador en Navarra, pues es una agradable constante a la que nos está acostumbrando el menudo diestro michoacano que, pecando de valiente y con una cornada de dos trayectorias en el muslo, se quedó el 18 de junio solo con todo el encierro, luego de que su alternante, Juan del Álamo, fue herido en el primero de la tarde en ese mano a mano en la Final de la Copa Chenel, que le dio un nuevo boleto de participación en Las Ventas, en la Corrida de la Hispanidad, en octubre próximo.

Gusta, sin embargo, el hecho de que, a 10 mil kilómetros de distancia, en medio de su concentración de estos festejos que ha tenido, Isaac esté tan metido en los problemas que enfrentamos en México llamando a la unidad, esa que tanto se necesita, para cerrar filas y tratar de evitar en lo posible que estos entrometidos y neófitos antitaurinos, sigan haciendo más daño y cerrando plazas que nos pertenecen. ¡Ya basta!, es hora de que los jerarcas de las empresas taurinas tengan una reunión urgente con “ya sabes quién” y se haga válido lo que tanto predica en sus discursos: “prohibido prohibir”, claro, con el apoyo indiscutible de la SCJN, la última instancia en leyes, para así poder dormir tranquilos, sin volver a ser amedrentados por estos pipiolos reventadores.

Por otra parte, en el tema de “Calita”, escuché en su entrevista para Fórmula Taurina, el dolor de sentir cómo el juez de plaza de Las Ventas le negó la oreja de cada toro, que hubiera sido la anhelada Puerta Grande de Madrid.

Lo dicho, los mexicanos en España están poniendo la muestra, ojalá que Isaac el 12 de octubre y “Calita” en su prometida repetición, logren tener el aceite necesario para abrir ese cerrojo que ya está oxidado para los mexicanos desde hace 51 años.

CADEREYTA

¿Qué pasa en Cadereyta que de un momento a otro cambian el encierro completo de una corrida anunciada? Hasta donde sé, cuando se logra el acuerdo de la empresa con la administración de un torero, es porque se han hablado de las condiciones y sobre todo del encierro ofrecido para lidiar. Cambiar un encierro completo un día antes del festejo parece más bien una falta de respeto para el matador, que un desacuerdo con el ganadero que no haya tenido en tiempo y forma el encierro previamente anunciado. La pelea de toros en la ganadería ya suena a una explicación no solicitada. ¿Será posible que seis toros se hayan peleado justamente en el embarque? ¿O fue limpia de corrales de otra empresa?

NOVILLADAS

Siguiendo en Cadereyta, se anunció el cartel de la Novillada de Triunfadores del certamen que recientemente concluyó. No están todos los que son, ni son todos los que están.

Y es que mire usted: Si por cada una de las novilladas de selección la empresa anunció a seis toreros, habiendo tomado parte 24 de ellos los días 7 y 21 de mayo, 4 y 25 de junio ¿Por qué en la de Triunfadores se le ofrecerá al público menos cantidad en un festejo con solo cuatro espadas? ¿Por qué no tres, que es lo habitual, o mejor aún que sea de seis, como lo venían haciendo?

Si se trata de llevar más gente a la plaza es mejor ofreciendo dos novillos más y todavía mejor, que entre más toreros (no solo cuatro) se disputen esos 50 mil pesos, ¿no creen? ¿Qué dice el público?, como decía Don Francisco. Todavía hay tiempo para rectificar.

Y es que, cabe señalar que de 24 toreros que tomaron parte en el serial, 13 de ellos cortaron orejas. Y un punto importante, CUATRO de ellos cortaron DOS orejas, que deberían ser los auténticos finalistas en este caso.

NUEVE de ellos cortaron solo UNA oreja y, si me apresura, la calidad de sus faenas, dejaron mucho qué desear, además de que el buen amigo Ernesto Legorreta, en el biombo, fue un Santa Claus en plena primavera y verano, con muchos de ellos, lo que permitió que haya tantos triunfadores y por obra y gracia, solo cuatro finalistas: dos de dos orejas y dos de una oreja.

Por hoy es todo. Nos leemos en la próxima.

@martinbanda

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