“La autodestrucción del vestuario del Real Madrid tras dos años de empoderamiento.
La filtración de la pelea entre Valverde y Tchouameni, síntoma de la crisis institucional, culmina un largo proceso en el que el club ha sobreprotegido a los jugadores…”
Es el título de una de las notas principales del diario El País de España.
Cualquier parecido con lo que viven los Rayados es pura casualidad.
No es la elección del nuevo presidente, no es la elección del nuevo técnico, el mayor desafío que enfrentan los altos mandos de los Rayados.
El mayor desafío es modificar el empoderamiento que han tenido los jugadores en el vestuario, sin caer en el enfrentamiento, se trata establecer un equilibrio sano en los roles de cada una de las partes.
Casi una década después de que Rayados perdió ante el Pachuca el título de Liga del Clausura 2016, cuando su rival jugaba con un hombre menos por expulsión, vino un error individual que permitió el remate de cabeza de Víctor Guzman, al minuto 90 más 3, y le dio el título a los Tuzos.
Desde entonces ha existido una constante: los errores individuales que han provocado eliminaciones en las distintas competiciones, lo que ha costado el puesto a más de un director técnico.
Jugadores que con el marcador adverso en fases decisivas corren como si fueran ganando o estuvieran disputando un partido de la fecha 4, ha sido la constante.
Acabar con eso es el principal desafío de los Rayados para el torneo que viene.


