Falta valentía y genio

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En tiempo de compensación, cerca de 36 mil aficionados en el Estadio BBVA detuvieron la respiración.

Un tiro libre se presentó como la última oportunidad de que los Rayados vencieran al Pachuca y dibujaran un halo, una estructura de vitalidad a su gente, de capacidad de ganar partidos sinuosos, y vencer aún cuando el rival juegue mejor, es decir que mostraran tener la sangre del campeón.

Pero el disparo de Celso Ortiz pegó en el travesaño de Ustari y luego abandonó el terreno de juego, perdiéndose en el horizonte de un sabor agridulce, antes de que el equipo inicie su participación en la Liguilla. La afición se quedó esperando una genialidad desde la banca o de algún jugador en el campo, una chispa de arrojo, de soberanía y rebeldía individual ante un patrón de juego que durante 90 minutos lo marcó el forcejeo.

Faltó un desborde inspirado, un encare, una conducción que rompiera las líneas, un genial pase filtrado, o un remate prodigioso.

En cambio, los jugadores Rayados se contagiaron de un ir venir en un partido sin rumbo. Incluso, con el riesgo de caer ante un Pachuca que tuvo las mejores oportunidades.

Unos Tuzos que se plantaron ante el arco de Esteban Andrada, sobre todo en la recta final del partido, cuando el Monterrey se partió, ya sea porque perdió fondo físico o porque resintió la salida de Matías Kranevitter, lo que rompió la sociedad que mantenía en la recuperación con Celso Ortiz, ante el binomio tuzo de Luis Chávez y Erick Sánchez.

Vucetich recompuso enviando a Héctor Moreno a la cancha por Stefan Medina, para liderar la recuperación del orden.

La llegada de Víctor Manuel Vucetich le ha dado al equipo una solidez, un empaque, un aplomo para defender y dar golpes ofensivos, pero, ya sea por disposición del cuerpo técnico o por una herencia que el equipo arrastra de torneos anteriores, no corre riesgos ni es generoso individualmente para resolver partidos cerrados como el de estar tarde, a pesar de la riqueza de su plantel.

Andrada, criticado la decisión de regresarle la titularidad ante el buen desempeño del Mochis Cárdenas, volvió a ser factor, al menos cuando al minuto 15 sacó abajo y al rincón izquierdo un remate de Ibáñez.

El Monterrey tendrá que echar mano del “colmillo” de Vucetich para cambiar su cara en la Liguilla.

Pese a terminar como segundo lugar de la clasificación, con 35 puntos, deja dudas, porque el equipo ha sido diseñado para el título.

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