Lo peor que nos puede pasar después de la derrota del domingo es pensar que ese es nuestro real nivel si pasan las Copas del Mundo y siempre nos quedamos donde mismo.
Ante Inglaterra, la Selección Mexicana perdió una oportunidad histórica que no sabemos si se volverá a presentar en el futuro cercano: poder avanzar a los Cuartos de Final y luego, ante Noruega, soñar con llegar a una Semifinal, para luego luchar por clasificar a una Final. Ahora todo ese parece sólo un sueño guajiro, cuando antes, en los últimos días, pensábamos que sí era posible. ¿Qué cambió acerca de esa percepción?
En este fracaso y frustración se combinaron algunos factores: ese sentido de autosabotaje, de autodestrucción cuando estamos a punto de dar el gran salto.
Cuando la Selección Mexicana dominaba a Inglaterra y su portero era la figura al salvar al menos tres jugadas claras de gol, apareció esa vacilación que nos ha acompañado a lo largo de la historia. Dos errores consecutivos, productico de esa confusión que aparece cuando nos traiciona la presión.
Después, vino la reacción, 2-1, y cuando a ellos les expulsan a un jugador y queda la mesa servida para empatar y, por qué no, darle la vuelta al marcador, viene otra vez el autosabotaje, se comete un error y en un despeje largo, nos toman mal parados, el “Tala” Rangel llega tarde y comete un penal. Ahora 1-3 abajo.
Pero aún había tiempo, sin embargo, al cuerpo técnico se le nublan las ideas y a México no se le ocurre más que mandar pelotazo tras pelotazo, y no hay en la cancha quien, en medio de la presión, tome un respiro para pensar y tomar una buena decisión.
También es producto de que despegar los pies en la tierra, porque nos olvidamos de los errores que se cometieron ante Sudáfrica y Corea del Sur, y al querer ignorar y sólo enfocarnos en la ilusión, no se tomaron previsiones para evitar esos errores que Inglaterra no iba perdonar.
Pero lo peor que podemos hacer es pensar que ese es nuestro destino, que eso está dentro de nuestro ADN, y no es así, son hábitos culturales que tiene un origen, y así como se crearon algún día, también los podemos cambiar.
No dejemos creer que nuestro destino puede cambiar y lo que en los últimos días soñamos, puede ser realidad, no sólo en el futbol, sino otras áreas de la sociedad.

