La FIFA en llamas

Últimas Noticias

- Anuncio -
- Anuncio -

Cuando se unieron los aliados para enfrentar a la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial, se dice que Winston Churchill expresó: “Debemos involucrarnos, porque entre los bomberos y el fuego estamos obligados a tomar partido”.

La frase habla de la necesidad de hacer lo correcto en el tiempo preciso. Es indispensable colocarse del lado correcto de la historia.

La Unión de Asociaciones Europeas de Futbol (UEFA), el máximo organismo del balón en el Viejo Continente, ha decidido enfrentar a la ambición enloquecida de Gianni Infantino, secretario General de la FIFA, que busca privatizar el juego con un plan inmoral para que una empresa sea la que se encargue de organizar los torneos del organismo, incluida la Copa del Mundo.

Desde ese rincón del planeta donde están el futbol de mejor calidad, ha comenzado un agresivo movimiento de resistencia contra la idea de despojar a la gente del futbol. Porque hacia allá va esa propuesta descabellada, que quiere asociar nuestro deporte con el poder adquisitivo: los pobres ya no disfrutarán libremente de la pelota, como lo hacían hasta hace poco. Deberán pagar por ella, o verla de lejos.

El mundo entero está obligado a unirse, en esta hora decisiva, para defender lo que ha sido patrimonio de todos. La FIFA se encuentra en llamas y el Nerón que la preside atiza el fuego, cuando, paradójicamente, debiera ser el custodio del balompié en el orbe. Urge detenerlo.

Se ha revelado que la firma beneficiada con el aún proyecto de la archimillonaria concesión, sería la de la familia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Ya se entiende porqué durante la justa internacional que recién terminó, el polémico mandatario gringo fue agasajado y adulado por el máximo dirigente del futbol en el planeta. Lo peor de todo es que el acuerdo, que está en marcha, se hizo en secreto, lo que comienza a provocar reacciones enfurecidas de las confederaciones.

Los presidentes de la UEFA, Alexander Ceferin y Pedro Tomas Marqués, acaban de hacer un pronunciamiento valiente en contra de las trapacerías de Infantino: determinaron que sus 55 asociados se abstendrán de participar en las competiciones de la FIFA hasta que se retire de manera permanente el plan perverso de hacer del deporte una propiedad privada.

El comunicado oficial (uefa.com) establece, en su punto medular, que darle la organización del futbol a una firma comercial terminaría por aniquilar el juego como se conoce: “En el momento en que los inversores externos adquieran participaciones en las competiciones de la FIFA, el fútbol cambiará para siempre. La rentabilidad comercial se convertirá en una obligación permanente”.

“Las expectativas de los inversores se convertirán en una presión diaria. A partir de ese momento, cada decisión sobre el calendario internacional, cada decisión sobre los formatos de las competiciones y cada decisión que dé forma al futuro del fútbol ya no estará motivada por lo que mejor sirva al deporte, sino por lo que mejor sirva a los accionistas”.

El pronunciamiento señala que el futuro del futbol se hipotecará a cambio del beneficio económico.

Como se percibe en esta declaratoria, el futbol a nivel mundial ya empezó a resentir sus principales afectaciones. En la Copa del Mundo 2026 que organizaron México, Estados Unidos y Canadá, se habla de récords de audiencia y participación y de estadios llenos; pero quien disfrutó el show en vivo fue el aficionado con poder adquisitivo, el que pudo comprar una entrada de 20 mil pesos mexicanos. El verdadero aficionado, el hombre de a pie, el trabajador asalariado, el obrero que ha sido históricamente el que le ha dado forma y vida al futbol, quedó completamente relegado de la fiesta. El pueblo no pudo acceder a los juegos, debido a los descomunales precios de las entradas.

Durante la competencia, el desarrollo mismo de los partidos perdió su esencia por las forzadas pausas de hidratación hechas, no para beneficio de los futbolistas, si no para insertar comerciales que dejaron dividendos estratosféricos al comité organizador y a los patrocinadores.

Urge impedir que el juego se vuelva una mercancía.

Cierro con el comentario final del comunicado de la UEFA: “Hay cosas que, sencillamente, son demasiado importantes como para venderlas. La Copa del Mundo de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta”.

(De última hora: Concacaf, con sus 41 países asociados, también va contra Infantino. En un pronunciamiento difundido (es.concacaf.com), el organismo rechaza la propuesta de privatización de la FIFA. Cuestiona al máximo organismo por buscar más capital privado, luego del Mundial más rentable de la historia, y pide que se usen las reservas existentes para fondear el programa FIFA Foward, que ya existe, para desarrollar el futbol regional.

Concluye el texto: “Concacaf reafirma que el futuro del fútbol – y su activo más valioso – debe permanecer en manos de nuestra familia del fútbol”.)

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -