Comida, cultura, futbol y festejos sin límites. En México nos encanta presumir el ambiente, la fiesta, las calles llenas de gente, los fan fest gratuitos hasta el copete, la comida, el alcohol y el ambiente de hacer de todo como si no hubiera mañana, ni consecuencias.
Videos en redes sociales abundan de mexicanos haciendo desmadre sin respeto, no solo al entorno sino a las demás personas que a veces quieren o no quieren hacer segunda, pero dentro de las libertades de este bello y hermoso país, a veces no está el querer ser dejado en paz, hay muchos que piensan que si andan en modo fiesta, los demás están obligados también, y como estamos en el país de no pasa nada, literal, pues se atreven a cruzar líneas para obligar a otros de participar de sus pe…queñas acciones de alegría.
Está el video de un periodista coreano que lo querían cargar, pero enojado tiro manotazos y para atrás los aficionados que querían obligarlo, otro video reciente de unos holandeses soltando trancazos ante aficionados que los bañaron de espuma sin avisar; la tragedia mas triste son los aficionados que rodean los coches y los mecen como si no pudieran provocar pánico, daños materiales o simplemente fastidio en quienes no desean participar.
De estos últimos, vale la pena ver el caso del padre que aceleró en pánico y atropelló a varios que ni la temían, pero quienes provocaron ese miedo se lavan las manos y muy dignos fueron y golpearon al conductor dejándolo en estado crítico.
Recuerdo una vez que un familiar al ir a un clásico regio recibió un puñetazo en el estómago solo por portar colores rivales, recordemos hechos como los del metro Aztlán en que aficionados quedaron dañados de por vida, hagamos memoria de los que se han caído de camiones, han sufrido de las turbas que te elevan por los aires y luego caes porque no te agarraron, recordemos incluso los que han fallecido por los que les vale la voluntad ajena y en nombre del ambiente, hacen lo que se les pega la gana.
Los festejos impunes son comunes en México, básicamente porque los delitos lo son, porque la mentalidad es imponerse a los demás y victimizarse si el otro se enoja, porque “yo” tengo el derecho de hacer lo que quiera y los demás se joden, en nombre del futbol, todo se puede.
Redefinir la libertad es lo de hoy; uno pensaría que es hacer lo que uno desea mientras no afectes la libertad ajena, entendiendo que hay aspectos de la vida donde o nos ponemos de acuerdo, o todo sería un caos, pero ante la anarquía actual donde un celular cambia percepciones a conveniencia, cada uno tiene su versión y no queremos cambiar, aunque nos demuestren lo contrario.
Mas allá de la imagen ante los visitantes, es la realidad propia del México mágico que nos encanta porque la ley es dura, pero los que la aplican no, así que, si quiero festejar rompiendo vidrios, bañando de cerveza, espuma, cargando gente sin su consentimiento, aunque pueda provocar un accidente, en México se puede porque hay que demostrar que hay ambiente, que hay sabor, que aquí sí sabemos cómo disfrutar la vida.
Al final, siempre hay víctimas, pero nunca culpables, todo se deja al azar y la cancha borrar lo que la vida se encarga de recordarnos, al menos a los que sufren esas pequeñas acciones que al final, pueden joder todo.
A disfrutar en paz, respetando y sobre todo, mostrando que en México podemos ponerle sabor de manera sana, que no quede en deseos y que la copa se de fiesta y no tragedia. ¡Saludos desde el único estadio mundialista de Nuevo León!
México y el desmadre sin límites


