Pila de agua bendita

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Muchos medios de comunicación, comentaristas, opinólogos, “expertos”, analistas y anolistos, la mayoría de ellos con pleno convencimiento, muchas veces infundado, de que saben de la materia, están presionando fuerte a Jaime Lozano por dos casos en particular: la decisión para que en el partido ante Ghana hayan alineado de inicio Guillermo Ochoa y Raúl Jiménez.

Muchos se han quejado históricamente porque en particular las televisoras, marcas, promotores, han metido mano para elegir qué jugadores deben estar o no en la Selección, quiénes van a los Mundiales y hoy, como pila de agua bendita, todo mundo quiere meter su cuchara y si no ponen a los jugadores de su preferencia o simpatía, critican a mansalva, pensando probablemente que sus opiniones sirven de algo.

Como Santiago Giménez trae la mecha encendida haciendo goles de todos colores, los señores comentaristas exigen que quien juegue sea él y, muchos otros, que Ochoa ya no debe estar jugando.

Ni por la cabeza les pasa que Giménez se ha ganado ya su lugar y están probando –para eso son los ensayos– quién es el otro 9 que será elegido. El interés de que juegue, es otro, de hecho mucho más turbio.

Podríamos coincidir o no con esas opiniones, como espectadores, tal vez pensemos que quien debe jugar es Juan, no Pedro, pero la persona indicada para decidir quién debe jugar o no, es el entrenador.

Por supuesto que atiende “sugerencias” u órdenes de sus jefes y él está en su derecho de, por conservar su trabajo, hacerles caso o renunciar. Ése es boleto de él… y la gente en redes sociales puede hacer pedazos a uno u otro, sin saber del tema, pero llevados en la manada por los comentaristas de TV. Está bien, se entiende. No saben de fútbol, pero tampoco saben que no saben. Su ignorancia los ampara… pero los otros, los que cobran como expertos, sin serlo, deberían respetar el trabajo del entrenador.

Si a mí me preguntaran, probablemente en mi equipo no estarían los dos cuestionados, ni de suplentes. Pero nadie me va a preguntar y a nadie le importa lo que yo quiera o piense.

Lozano ha sido muy diplomático defendiendo su postura ante las críticas.

Yo les hubiera dicho:

“- Compadre, cuando tú seas el entrenador de esta selección, o cualquier otra, pones a quien quieras. A mí, déjame trabajar”.
Y sí…

Cuando las cosas le resulten mal, en caso de que suceda, a quien van a correr es a Jimmy, no a ustedes…

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