Mira que me sorprendió mucho cuando le dieron el cargo de DT de Tigres a Pizarro luego de que se retiró de la noche a la maña para asumir el puesto.
Llegué a cuestionar si El Conde, el capitán felino podría con la encomienda. Y ya está en su primera final con un equipo que tenido remodelaciones paulatinas pero efectivas, un vestidor que ha creído en él y que no le quitó el gafete de capitán, lo dejó como líder pero ahora en la toma de decisiones en el banquillo.
El grupo creé en él y el ambiente se nota en el equipo como hacía mucho no. La designación de Guido Pizarro terminó siendo acertada y ahí están los felinos buscando la novena contra los Diablos Rojos, dirigidos por Antonio Mohamed que equipo que dirige lo hace campeón de algo.
Ese Turco está cañón. La semifinal es historia aunque dejará recuerdos como el que Sergio Ramos se despidiera de su estancia en el fútbol mexicano con Rayados, en una semifinal donde sigo sin entender al Monterrey y aunque al final pusieron en aprietos al Toluca, me quedo con lo dicho por el playera 93, “nos morimos en la cancha pero pudo haber sido desde el inicio del partido”.
Muy cierto lo dicho por Ramos porque quisieron resistirle al mejor equipo del torneo una ventaja de un gol cuando pudiste haber salido a preocupar al rival minutos antes.
Y ojo, Toluca también le permitió crecer a Rayados cuando el Turco, me parece se equivoca, sacando a Paulinho para meter al Pollo Briseño lo que permitió a Monterrey ganarle metros a la cancha y acercarse en el marcador hasta empatarlo en el global.
La otra semifinal también tuvo lo suyo, un penal detenido por Nahuel a la Máquina, un autogol de Purata cuando lo que más había eran Tigres para defender y sin ningún jugador rival cerca como para poner presión, fallas constantes en la definición del marco de Gudiño, pusieron en aprietos a los Felinos que al final, igual que Toluca, hicieron valer su mejor posición en la tabla para calificar a la Gran Final, en donde ya eso no cuenta, solo vale lo que realicen tanto Diablos y Tigres en los mejores 180 minutos del fútbol mexicano.
Pizarro y su primera


