Para cuando el mundo tenga un nuevo campeón de futbol en Qatar, el domingo 18 de diciembre, estaré de vacaciones con pocas o nada de ganas de sentarme a escribir una columna, aclarando que mi puñado de lectores tampoco me extrañarán. Pero antes quiero hacer unos breves comentarios.
Por muy buenos amigos argentinos que conservo desde hace más de 30 años como Gustavo Moriconi e Ignacio Candia, y unos más recientes: Santiago Fourcade, Sergio Verdirame, Juan José “Nene” Panno, Carlos Torres y Pablo Vicente, espero que su selección consiga el tercer título.
Moriconi fue portero de los Rayados de Monterrey a fines de los 80 y principios de los 90, tras militar en el club Independiente que había ganado la Copa Intercontinental en Tokio en 1984. Y fuimos compañeros cubriendo el Mundial de Futbol de Italia 1990 por Multimedios.
En esa ocasión Ignacio Candia asistió también como periodista con carnet de la FIFA. Y si bien en tantos años nos hemos visto poco por las distancias que nos separan y el trabajo, el aprecio nos une y jamás hemos perdido contacto.
Por ellos quiero que Argentina se alce con el campeonato en Qatar, aunque quiero admitir que luego de que los albicelestes eliminaron a México perdí el interés en ver los partidos, no así estar enterado y repasar los resúmenes de octavos, cuartos y semifinales.
El domingo 18 cuando se dispute la final entre Argentina y el ganador de Francia y Marruecos andaré en algún lugar aún sin definir con la familia. Pero seguramente me toparé con un televisor para ver las acciones.
Por Moriconi, por Candia y sus dos familias que gane su selección. Y por favor, que nunca más México se vuelva a topar con esa calidad de futbol de los sudamericanos que siempre nos quitan el sueño de llegar a esa maldición de jugar el quinto partido.
Mientras tanto los bicampeones mundiales en 1978 y 1986, con esta versión 2022 de Messi y compañía, estarán disputando la quinta final de su historia.
Y en México seguimos echándole la culpa al Gerardo ‘Tata’ Martino de nuestras interminables desgracias. ¡Bah!


